«Pa-trás», de
Pablo Reinoso:
una
resignificación
plástica de la
silla Thonet;
lado, «Delantal
con moño y
dos bolsillos»,
de Marina De
Caro.
Las muestras de Pablo Reinoso y Marina De Caro que presenta la galería Ruth Benzacar coinciden en la misma vertiente, el cruce del arte con el diseño. Ambas exhibiciones ostentan similitudes: hay cuestiones de índole artística y de diseño equilibradas con humor, y ambas deparan un momento grato al espectador.
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Reinoso reside desde hace años en Francia, y su producción artística ha sido mayormente conceptual, como sus conocidas y enigmáticas esculturas realizadas en tela que reproducen la respiración humana. Pero además tiene una bien ganada fama en el mundo del diseño con sus trabajos para Kenzo y Givenchy.
Ahora, si sus últimas muestras tuvieron un tono reflexivo, «Thoneteando» es decididamente divertida. Sin abandonar del todo el rumbo de las ideas, Reinoso presenta esculturas que parodian la silla Thonet, el primer diseño del mundo que fue llevado a la escala industrial. En las versiones de Reinoso, la silla se estira o se deforma como si fueran de goma, adoptando formas absurdas que la llevan a perder su función original: ser útil para sentarse.
Las ironías sobre las situaciones de incomodidad que deparanla moda, están representadascon desopilantes parodias del estilo Thonet llevados la vestimenta femenina (cartera, mochila, peineta, zapatos, sombrero). Pero el diseño de estas piezas escultóricas resulta finalmente tan fascinante y seductor como el mundo de la moda que se pretende satirizar.
De hecho, la serie de esculturas «Prêt à Thonet» se presentó junto con las creaciones del diseñador David Delfín, y las modelos usaron estos « accesorios» en el último desfile de la colección. Es decir, quien se burla de los extremos a que llega el diseño es un conspicuo y sofisticado profesional, un miembro del sistema, conocedor del oficio y capaz de dotar a sus diseños, por risueños que resulten, del status de obras de arte.
En los videos, el artista presenta a la coreógrafa y bailarina española Blanca Li, que enfrenta a las sillas con una juguetona actuación evocativa de las piruetas de Charles Chaplin y Buster Keaton. En «Seances», la parodia de unas sesiones psicoanalíticas sobre un diván Thonet que se fatalmente se desarticula, Li muestra las situaciones típicas ( represión, dependencia, transferencia, resistencia, impulso) de un consultorio. En « Thoneteando», aparece Bimba Bosé, mientras Li, con hilarante desesperación busca inútilmente la funcionalidad de las sillas que la mortifican.
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De Caro presenta «Los trabajos y los días contra horas reloj», y transforma el subsuelo de la galería en un taller de costura. La exhibición está dedicada a exaltar el trabajo manual, y sus conocidos personajes con cabezas inmensas, aparecen esta vez vestidos con estupendos diseños. Si bien De Caro cita algunas modistas que forjaron un estilo «utilitario y democrático», la gracia de su muestra reside en que estos diseños sorprendentemente bellos, tienen la impronta que torna reconocible la obra de la artista.
Un buen ejemplo es la presencia de sus tiernos monigotes tejidos; otro, el extensísimo cuello de un abrigo que, por su forma y dimensión, recuerda de inmediato las interminables lágrimas que suelen aparecer en sus obras. Si el profesionalismo y la creatividad de los diseños de Reinoso, dados sus antecedentes, son esperables, el virtuosismo de De Caro, que hasta ahora se ha dedicado a realizar esculturas blandas o dibujos, y que hizo estos vestidos con sus propias manos, causa real asombro.
En la sala cuelgan del techo sus acicalados personajes, con elegantes delantales de sarga. Sobre una mesa de trabajo -que puede verse como un homenaje a Víctor Grippo, aunque en versión femenina-, están las herramientas multicolores. Luego, en las paredes, los bocetos de la ropa, los moldes y unas cuantas madejas de hilos y lanas con colores variados y formas escultóricas, vienen a consolidar la ya vieja hermandad del arte con la moda.
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