Pese a su nombre de computadora, Hal no puede entender cómo la grácil Rosemary devore casi medio local de Los más maliciosos, sus compañeros de trabajo, se escandalizan doblemente: Rosemary es la hija del gerente general de la empresa, y allí suponen que tamaño sacrificio espiritual y carnal sólo responde a sus ambiciones de ascenso. Sin embargo, el responsable de sus actuales elecciones es un gurú mediático, que le lavó la cabeza y le abrió los «ojos del alma».
A diferencia de Hal,
Si el guión amaga con ser el típico vehículo cómico con un mensaje contra la discriminación por obesidad o discapacidad (propósito insospechable en el cine de sus directores), la acumulación de elementos grotescos, que no se limitan al sobrepeso sino que hasta llegan a introducir un personaje con «cola de perro», terminan burlando, siempre con falsa inocencia, el mensaje que presuntamente se pretende exponer y, en general, a todo el cine mensajístico. Mucho más sutil y, tal vez por eso, menos satisfactoria para quienes esperan de los
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