La sala está partida al medio por una pared reducida a escombros que el espectador debe sortear, 11 esculturas dominan estos espacios, y a simple vista semejan un colorido basural, podrían confundirse con desperdicios. Sin embargo, las formas mantienen la armonía y las líneas aerodinámicas características de los trabajos abstractos realizados en mármol y metal que consolidaron la fama del artista.
Es decir,
Deja así en evidencia la brutal degradación de un barrio, que es la misma de la ciudad toda, perdiendo vertiginosamente su aura invadida por el kitsch.
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