El coreógrafo Carlos Trunsky adaptó y dirige «Las aventuras de Pedro y el lobo», versión ampliada de la obra de Prokofiev, que además de entretenerlos, enseña a los chicos las diferentes actividades que se desarrollan en el Teatro Colón.
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Si a ello se suman la descripción del sonido y la presencia de algunos de los instrumentos de una orquesta representados por los movimientos de los bailarines se tiene como resultado un eficacísimo recurso pedagógico que no pierde nunca de vista el entretenimiento.
El cuento sinfónico de
Los exquisitos segmentos musicales sirven para un diseño coreográfico, de raíz clásica, de impactante dinámica.
Sólo dos reparos: no es necesario que los bailarines hablen; las imágenes son por demás elocuentes, aún para los niños. Y en lo conceptual, no es creíble que el llanto del lobo conmueva al cazador de tal manera que lo deje en libertad. Esta solución no le hubiera gustado a
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