5 de julio 2007 - 00:00

El Comfer desbordado baila al ritmo que marca Tinelli

La incipiente nueva «estrella» de la troupe Tinelli, la soñadoraAbigail Pereira, en «Bailando por un sueño».
La incipiente nueva «estrella» de la troupe Tinelli, la soñadora Abigail Pereira, en «Bailando por un sueño».
El Comfer miró anteanoche con intéres todo lo que ocurrió con el strip dance de Marcelo Tinelli, y ayer continuó prometiendo fuertes multas no sólo para ese programa sino para todos los que se hagan eco de su contenido y violen las reglamentaciones vigentes «sobre buen gusto, obscenidad y respeto a los menores». Algún efecto hubo: los habituales repetidores de secuencias «top», ayer, en general se abstuvieron. En «Bailando por un sueño» todo siguió igual, y hasta algunos coachs se quejaron al aire porque la producción, más precavida, había «censurado» momentos demasiado audaces para evitar problemas (por caso, una inyección tras un biombo que finalmente no se vio). Gerardo Sofovich se quejó desde el jurado por esa danza con «coitus interruptus» de la que, dijo, «esperaba más»; lo mismo pidió Moria Casán, «tocarse más», Jorge Lafauci calificó al baile como un ejercicio de «disfunción eréctil», y Graciela Alfano se horrorizó con una coreografía de soldados porque «mis convicciones no me permiten aprobar un tema de guerra, cuando miles de personas mueren en Irak».

Los programas diurnos de ayer evitaron repetir las imágenes del travesti Abigail Pereira con Gustavo Gillén, Rocío Guirao Díaz y soñador, o Catherine Fulop con su pareja en el tablao flamenco para ahorrarse sanciones. Transcurrieron entonces «La mañana del nueve», «El Diario de Carmen» o « Intrusos», entre otros de «América» y «Canal 9» («Telefé» suele publicitar en cambio «Gran hermano») sin este contenido. Sin embargo, en «Mañanas informales», Jorge Guinzburg repitió imágenes, y el Comfer prometió nuevamente sanciones.

Julio Bárbaro, que la semana pasada multó a «América» por las cuatro fotos de la autopsia a Nora Dalmasso, esta semana volvió a vigilar el strip dance y recordó que las multas van de los 20 mil a 50 mil pesos, posible suspensión de publicidad oficial y hasta levantamiento de ciclos.

La competencia del rating del martes dio ganador a Marcelo Tinelli, aunque sin cifras exorbitantes como las del fútbol (50 puntos de rating) sino con 28.7, contra «CQC», que logró 20.7. Lástima que un Pergolini que todo el día se mofó de la TV vulgar de Tinelli, abrió su programa con un informe sobre strippers. Hubo entonces confusión durante la primera parte de la competencia entre «Showmatch» y «CQC»: el primero ofrecía el duelo de milonga con Iliana Calabró, a esta altura ya demasiado vestida, mientras el segundo mostraba striptease en locales nocturnos.

Pero más tarde todo volvió a la normalidad: Tinelli hacía desfilar a las bailarinas y vociferaba «estas colas también tienen cara, enciendan el aire acondicionado y graben lo que viene porque será de lo que hablarán los muchachos en el bar mañana, cuando dejen a su hijo en el colegio» mientras Pergolini presentaba a las « cucarachas» para criticar a su enemigo, pero también a Clemente Cancela hablando con Néstor Kirchner o notas con Mauricio Macri y Jorge Telerman.

Lo mejor de «CQC» estuvo en el hipotético programa «Body inserting» mediante el que imaginaban cómo seguiría la TV tras el strip dance y el caño. El ciclo imaginario mostraba a Laura Fidalgo o Luly Fernández orgullosas de permitir la colocación de una cámara en el interior de sus cuerpos. Como si se tratara de una nueva cirugía estética, comentaban «Me hice un retoque en el páncreas» o «Tengo los riñones caídos» y luego el programa prometía: «Te mostramos las prótesis mamarias de Moria-Casán y el aparato digestivo de Carmen Barbieri».

Mientras las principales revistas de actualidad publicitan en sus portadas el baile de Marcelo Tinelli, transcurre el strip dance con caracterizaciones de Barbie y Ken, «Salomé» y la danza de los siete velos, Jessica Rabbit, una geisha, una sexy Caperucita Roja o la «Carmen» de George Bizet que ya interpretó la Fulop. Sigue así el éxito mediático de personajes que sólo saben expresarse con ciertas partes de su anatomía mientras el público le sigue dando rating, mal que le pese a un Pergolini que dictamina «Una TV popular no tiene que ser vulgar», pero cae por momentos en lo mismo que su oponente.

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