El documental del fin del mundo

Espectáculos

En verano, los turistas que visitan Ushuaia suelen hacerse unos kilómetros bordeando el Canal de Beagle hasta la llamada Ruta de la Centolla, con centro en Puerto Almanza, un paraje de casas desparramadas donde es posible comer de primera mano frutos de mar, y frutas finas y hortalizas de buena fama. El paisaje es hermoso y la gente muy amable. Eso, en verano. El resto del año, llegar hasta allí puede hacerse difícil.

Nacido como un destacamento de Prefectura Naval cuando el conflicto de 1977 con Chile, hoy el lugar es puramente civil, y escasamente poblado. Se trata del villorio más austral de Tierra del Fuego, y casi más austral del continente, solo superado por Puerto Williams y Puerto Toro, en la vecina isla de Navarino, Chile. Quien vive por ahí debe tener un carácter singular, y la piel curtida. Este documental registra las confesiones de cuatro habitantes: Quesada, uno de los primeros pobladores, Bartolo, cauteloso frente a las orcas que en cierta época del año pasan cerca de la costa, y, sobre todo, Santiago y Rolo, veteranos que alguna vez tuvieron problemas con la ley.

El primero, de larga melena y vieja relación con las mujeres de la noche, aprendió a escribir versos en el taller literario de una penitenciaría. Hoy le duele no haber criado a su hijo, que ya es grande. El otro tiene cuatro chicos que van creciendo medio salvajitos. Para escolarizarlos viaja una maestra, pero solo cuando el camino se lo permite. Las charlas se suceden junto a las estaciones del año. Muy linda la fotografía de Guido de Paula (“Otras pampas”, “El etnógrafo”, “La cárcel del fin del mundo”). Digno de aprecio, el trabajo de Juan Pablo Lattanzi, director de Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y director también de esta película junto a Maayan Feldman.

P. S.

“Puerto Almanza” (Argentina, 2019). Dir.: J.P. Lattanzi y M. Feldman. Documental.

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