La retrospectiva del artista brasileño Alfredo Volpi, que acaba de ser premiada como la mejor
de 2006 por la Asociación de Críticos de Arte de su país, inauguró ayer la temporada del
Malba.
El Malba abrió ayer su temporada 2007 con una importante retrospectiva del artista brasileño Alfredo Volpi organizada por el Museo de Arte Moderno de San Pablo (MAM) bajo la curaduría de Olivio Tavares de Araújo. Son ochenta obras, en su mayoría provenientes de colecciones privadas, de un artista absolutamente personal que confirma lo expresado por Tavares de Araújo en cuanto a la coincidencia de historiadores, críticos y colegas de diferentes generaciones en considerarlo «el maestro de su época».
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Esta exposición presentada en San Pablo a comienzos de 2006, y que acaba de ser premiada como la mejor del año por la Asociación Brasileña de Críticos de Arte, sigue un proyecto curatorial cronológico con obras de comienzos de la década del '40, paisajes y marinas de Itanhaém, un pueblo de mar en San Pablo. Se incluyen motivos religiosos y populares, madonas, cristos, mujeres de pueblo, figuras de niños. Luego aparece su serie de caseríos y fachadas, coloridas, con aire metafísico como «Fachadas con Barco» o «Fachadas con Sirena» de finales de los '40, así como los «Caseríos» que lo llevarán a la abstracción geométrica de su época, llamada «concreta», de los '50.
Nacido en Lucca (Italia) en 1896, llegó a Brasil a los dos años, y a partir de 1911, comenzó a trabajar como pintor decorador. Autodidacta, es admirado por la sutileza del colorido, los gestos decididos y delicados de su pincel en obras de índole popular. Hacia 1935, forma con otros artistas, el Grupo Santa Helena, primer núcleo de artistas proletarios de San Pablo cuya meta era el perfeccionamiento técnico. Impresionado por los frescos de Giotto, cuando realiza un único viaje a Europa, inicia en esa década un período conocido como «Fachadas», despojadas de toda representatividad figurativa, utiliza elementos verticales y horizontales inclinados, época de apogeo para Volpi. Pero como lo señala el curador, son varias las épocas de apogeo, tomando también el período de dos años en que se dedicó a la geometría pura, exponiendo con los concretistas.
Gracias a la intervención del famoso crítico de entonces, Herbert Read, gana junto a Di Cavalcanti el Premio Nacional de la Bienal de San Pablo en 1954, y el Grupo Concreto Paulista que admiraba su pureza formal y cromática, lo invita a formar parte de las exposiciones que realizaron en los Museos de Arte Moderno de San Pablo (1956) y de Río de Janeiro (1957). Esta participación no significó, como el mismo Volpi insistía en afirmar, ninguna adhesión ideológica al movimiento, extremadamente intelectualizado y que chocaba con los fundamentos esenciales de su pintura. Es por ello que se mantuvo al margen de las discusiones teóricas y filosóficas tanto de los Concretos como de los Neoconcretos
A partir de la década del '60, retorna a sus composiciones con fachadas, a las célebres banderitas, en su inicio, adornos para fiestas religiosas pero que en él se convierten en abstracciones icónicas. Aunque el arte exigía entonces la adopción de tintas modernas y recursos industriales, Volpi usó la témpera al huevo y mantuvo sus lazos con una técnica tradicional. De allí que las pinceladas, muy visibles, forman parte de su vibrante lenguaje, pleno de ritmos colorísticos.
El recorrido de la muestra permite comprobar la idea curatorial; «la obra de Volpi nace figurativa, se vuelve abstracta, otra vez figurativa pero pasando a concebir de otro modo la misma figuración». Artista de vasta trayectoria participó en 1950/54/62/64 en la Bienal de Venecia, en 1961 mereció una sala especial en la Bienal de San Pablo, realizó muestras individuales en Roma, Nueva York, Tokio, en exposiciones como «Tradición y Ruptura» (San Pablo, 1984) o «Modernidad: Arte Brasilero del Siglo XX» (París, 1987). En vida se realizaron cinco retrospectivas y numerosos homenajes después de su fallecimiento en 1988 a los 92 años.
«Volpi pinta Volpis», dijo Willys de Castro (1928-1988), artista del movimiento Neoconcreto, expresión que describe acertadamente el arte de este artista clave de la modernidad brasileña. El excelente libro catálogo «Volpi-La Música del Color», en portugués inglés y español, fue editado para la exposición del Museo de Arte Moderno de San Pablo y como parte de las actividades de Extensión Cultural se han organizado cursos y conferencias así como visitas guiadas. (Av. Figueroa Alcorta 3415. Clausura el 28 de mayo).
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