6 de enero 2003 - 00:00
"El Festival de Mar del Plata va a ocupar el lugar de La Habana"
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Periodista: Disculpe, ¿no fue un poco peronista esto de cambiar de caballo a mitad del río?
P.: Son gente del equipo anterior.
M.P.: Es que sigue el mismo equipo, aunque algún diario haya dicho que echamos a todos. El comité de selección nomás es lo que se cambió, para ampliar el espectro.
P.: ¿Fue sólo por eso? ¿No es, como dicen las malas lenguas, porque una vez en «El acomodador» alguien del otro comité dijo que la peor película del cine argentino era una de Jorge Coscia?
P.: Es decir...
P.: Que curioso, lo mismo propuso Jack Valenti, líder de la Motion Picture, cuando vino en 1997. Fue muy franco, quería que Mar del Plata le serruchara el piso a La Habana.
M.P.: La Habana se cae solo. Bueno, seremos particularmente mercosuristas. Por ejemplo, pienso abrir Mar del plata con «Cidade de Deus» (su director de fotografía, un uruguayo, me hizo el contacto). Y hacer una retrospectiva de Nelson Pereira dos Santos, y otra con los documentales de Walter Salles, con la presencia de ambos.
P.: Un Pereira rinde homenaje a otro. Van a creer que son parientes.
M.P.: Que crean lo que quieran. Ojo, no voy a hacer retrospectivas completas.
P.: ¿Cómo? Las retrospectivas completas siempre son el orgullo de todo festival.
P.: ¿Qué ocurrirá entonces con lo que programaba España, la retrospectiva completa de Daniel Tinayre presentada por Mirtha Legrand?
M.P.: La redujimos a una sola película. Pero será algo importante, porque se trata del «Mateo» que se creía perdido y está restaurando la Aprocinain. Creo que eso tiene sentido. Quizá también le dediquemos un libro con el Museo del Cine. Queríamos hacer otra restauración con los de Filmoteca Española, pero para festejar su cincuentenario hicieron un edificio espectacular, y se quedaron sin plata. Otra mini-retrospectiva será para Nicholas Roeg, a quien quiero festejarle los 30 años de «Venecia Rojo Shocking» y de paso traer «Performance», una película suya con Mick Jagger que acá estuvo prohibida. Pero no haremos más de veinte películas por sección. Quiero ahorrar también en eso. A lo sumo traeremos 120 películas, y no 180 como se hizo antes, que al final muchas son un gasto in-útil. Y sólo pondremos 16 en competencia, a dos por día. Con ese número está probado que los jurados resisten, sino después ya votan cualquier cosa.
P.: A propósito, ¿quiénes integran el jurado?
P.: Cuando usted ganó el Festival de Chicago con «La deuda interna», el presidente, que además le dio el premio, era Nikita Mijalkov.
M.P.: Nada menos. Y cuando gane en Berlín, me lo dio Ellen Burstyn. Y después me hablaron, y nos quedamos charlando un rato, y yo me decía «qué raro, me tratan como a un colega». ¿Sabe que me gustaría? Exponer en el foyer del Auditorium todos los premios internacionales que ha estado ganando el cine argentino. Que la gente los vea de cerca. Ellos serian los guardianes del festival, custodiados por una compañía de seguros que nos haga de sponsor, claro. Pero también vamos a tener una sección sin jurados.
P.: ¿Cuál?
M.P.: ¿Vio esos working progress donde cada uno expone su proyecto durante dos días, y después un jurado dice a quién deben atender los patrocinadores? Nosotros vamos a dejar que se elijan entre ellos. Les hacemos el ambiente, charlan entre ellos, y bueno, «yo me quiero casar con este», «yo con aquel», y en todo caso si alguna fea se queda sin bailar, bueno, que el año próximo mejore su aspecto. Interesados ya están apareciendo. Hasta Miramax (que va a lanzar la última de Alejandro Agresti en 400 salas de EE.UU.) ya mostró interés en venir. Y convengamos que la Miramax no es lo mismo que Valenti.
P.: Ultima pregunta, ¿cuánto costara todo esto?
M.P.: Quiero ser bastante cauto, pero un cálculo humilde me da unos dos millones de pesos, diría algo menos de medio palo verde. Soy sincero, hay un montón de cosas todavía en proceso. Por ejemplo, no sé cuánto gastaremos en becas para los estudiantes. Lo seguro, es que no los vamos a mandar a Chapadmalal a que se bañen con agua fría como el año pasado.



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