El FIBA de enero busca sitios "no específicos" para hacer sus shows

Espectáculos

Muy lejos de los tiempos en que venía el elenco de Peter Brook o dirigía Robert Wilson, hoy se busca la calle.

Desde su lanzamiento a principios del nuevo siglo, el FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) sufrió algunas mutaciones. En gran parte, las repetidas crisis económicas han sido responsables de estos cambios en un festival que se daba el lujo de presentarles a los porteños glorias de las artes tales como Peter Brook, Robert Wilson, Emir Kusturica y el músico que compuso la banda sonora de sus películas, Goran Bregovic o, para citar sólo unos pocos, el inmenso actor alemán Martin Wuttke, que hizo una inolvidable versión de “La resistible ascensión de Arturo Ui”, de Bertolt Brecht con dirección de Heiner Müller. Además, claro, de lo más selecto de los directores y elencos locales en teatro.

Todo eso ha quedado muy lejos. Ahora no sólo se ha traslado su fecha al tórrido enero (cuando antes se hacía, más razonablemente, en invierno o primavera), sino que su concepto dominante de celebración callejera, y en sitios “no específicos”, lo acerca más a las carnestolendas, o carnavales, de febrero. También por su fecha de realización, claro.

El FIBA 2020 se inició anoche, pues, con una “fiesta performática callejera” en San Telmo y la proyección de “El público”, de Mariano Pensotti. En ocasión de su presentación, se anticipó que el FIBA tendría 115 sedes y cerca de 580 espectáculos, con una duración que se extenderá hasta el 1 de febrero. Los conceptos de “transformación e intervención”, que no eran tenidos en cuenta durante las visitas de Peter Brook, por ejemplo, también se adueñaron de la nueva edición. El director artístico, Federico Irazábal, dijo en estos días a la prensa que “este año estamos trabajando en 115 sedes, que no todas son sitios teatrales específicos, sino espacios de la ciudad en los que la gente se va a encontrar con propuestas teatrales, performáticas intervenciones, espectáculos de danza. Apostamos a que la gente pueda encontrarse con una ciudad intervenida y modificada por los artistas, donde el FIBA construya su público, en muchos casos ocasional, en diferentes lugares”.

La obra de apertura fue un trabajo encargado por el festival al dramaturgo y director teatral Mariano Pensotti que “tensiona los límites entre el cine y el teatro y que propone una película sobre los espectadores de una obra teatral. Se anunciaron también visitas de Alemania, Uruguay, Chile, Francia, Italia, Suiza, España, Canadá y Colombia, 17 obras locales, más de 10 coproducciones a cargo del festival y obras invitadas, y un festival de “Danza Ciudanza” que se extenderá desde hoy al al domingo.

“Maratón Abasto” se desarrollará el sábado 1 de febrero como cierre, cuando el festival se apropia del actual reino del off Corrientes, aunque en su busca de lo “no específico” también habilitará bares, estaciones de subterráneo, balcones, plazas y esquinas. Habrá teatro en los parques de Palermo, danza en las escalinatas del Paseo del Bajo y en Diagonal Norte, performances en el Parque Indoamericano, estaciones de subterráneo y el premetro. “El eje principal que recorre toda la programación es una reflexión sobre la problemática de género donde se ponen en tensión los conceptos de género e identidad con el foco puesto en el cuerpo, entendiéndolo como una textura en la cual el poder intenta normatizar y el arte y los artipstas pueden generar algún tipo de quiebre”, agregó Irazábal a la prensa. El Centro Cultural Rojas se sumará al FIBA con el estreno de “Cosas pesadas caen”, de Patricio Ruiz, ganadora de la edición pasada; la presentación del segundo volumen del “Ciclo Maestras” y la edición trilingüe de las obras premiadas en el XII Premio Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia.

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