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21 de noviembre 2013 - 23:55

El glamour ya no es lo que era en Mar del Plata

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El coreano Bong Joon-Ho, muy apreciado por los seguidores del cine independiente pero desconocido para el público, es uno de los jurados en esta nueva edición del Festival de Mar del Plata.
- La idea de glamour se ha ido perdiendo con los años. En este momento las únicas figuras de peso internacional que cruzan la rambla son los directores John Landis, que vino con su mujer, y Bong Joon-Ho, fácilmente reconocible porque parece que lleva una oveja negra sobre la cabeza y anda siempre rodeado de jóvenes coreanas. Se ve que el presupuesto no llega al cielo para traer estrellas. Sofía Loren, Jacqueline Bisset o René Zellweger, que además eran actrices verdaderas, hoy son un recuerdo del pasado cercano.

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En cambio hay varios grupos de chicas militantes cantando consignas contra Sergio Massa, mientras llegaban a Mar del Plata el ministro Julio De Vido, el vocero Alfredo Scoccimarro, el director ejecutivo de Anses Diego Bossio, Martín Sabatella y otros funcionarios para encabezar, entre ayer y mañana, el 3° Encuentro de Comunicación Audiovisual. Su agenda incluye debates sobre política comunicacional con organizaciones sociales y pequeñas productoras, circulación de contenidos, conquistas y desafíos hacia la construcción de la soberanía en las industrias audiovisuales (título de una mesa), autopistas convergentes, etc. En ese encuentro, el vicepresidente Amado Boudou se reunirá mañana con miembros de otros países "con el objetivo de dar el primer paso hacia la creación del Consejo Audiovisual de la Unión de Naciones Suramericanas".

Volviendo al festival propiamente dicho. Ayer compitieron "Club Sandwich" (Fernando Eimbcke), minimalista pintura de vacaciones entre madre, hijo, y gordita metida, y "El eterno retorno de Antonis Paraskevas" (Elina Psykou, Grecia), comedia alegórica sobre una vieja gloria de la televisión que finge su secuestro para volver a los titulares, pero los resultados son contraproducentes, como Grecia pidiendo ser rescatada de la crisis. Buen actor, creciente dolor.

"Little Feet" (Alexandre Rockwell, EE.UU.), breve relato con niños que ha creado amplia expectativa, y la comedia de quejas conyugales "La batalla de Solferino" (Justine Triet, Francia) cierran la competencia internacional. La latinoamericana lo hace con "El vals de los inútiles" (Edison Cájas, Chile, elogio de la agitación estudiantil del 2012), y la nacional con "I am Mad" (Baltazar Tokman, el de "Planetario"), sobre un joven con traumas de infancia que busca al responsable de la secta que agravó sus males.

Cierran también las competencias de cortometrajes y el Work in Progress, donde participan 22 films nacionales a medio hacer. ¿Qué obras ganarán? Entre las favoritas a algún premio mayor están, por ahora, "Pelo malo", "La jaula de oro", "Yvy maraey. Tierra sin mal", la iraní "Día brillante" y, para mejor actriz, "Las analfabetas" y "La herida", pero con los jurados nunca se sabe. Por suerte este año hay abundantes jurados paralelos, amén del premio del público, así que la mayoría se irá contenta.

También hubo abundancia de películas. Sobreabundancia. Muchas, propias de un Bafici Playero (subgénero jóvenes haciendo huevo, drogones, autores de moda en festivales snobs, etc.). Otras, de mayor interés informativo, como la precandidata al Oscar "Walesa", de Andrzej Wajda. El actor más que Lech Walesa parece Mario Sapag, pero igual es una biopic de mucha fuerza sobre el líder sindical que hizo temblar al régimen comunista. Antes había más precandidatas al Oscar en la programación, algo que el público agradecía.

De las muchas secciones y actividades paralelas, cabe destacar las clases magistrales (ayer estuvo la vestuarista Deborah Nadoolman Landis con sus colegas Margarita Jusid y Horace Lannes, hoy estará John Landis), varias retrospectivas en excelentes copias, un concurso en S8, las participaciones del Museo del Cine (rescate de "Buenos Aires en relieve", primer film argentino en 3D, el programa de la vieja empresa Cinepa en Mar del Plata, y los dos tomos de reportajes a viejas figuras que Guillermo Russo y Andrés Insaurralde hicieron en los '70 y recién ahora pudieron editarse, gracias a la Fundación Aldea de las Luces), y en especial la presentación de 18 clásicos nacionales reacondicionados casi a nuevo a partir de lo que hoy se llama Colección Turner, pero que antes pasó por varias manos, en una historia de entusiasmos y desidias.

Nostálgico reencuentro para los marplatenses: en la retrospectiva de Juan Antonio Bardem estuvo "Los inocentes", obra hispano-argentina con Alfredo Alcón y Paloma Valdés, filmada en la Mar del Plata de hace exactamente 50 años. Música del maestro Isidro Maiztegui, que luego eligió esta ciudad para vivir (su casa estaba a dos cuadras del Auditorium).

Interesante, también, el Foco Nativo, con 17 documentales indigenistas, desde "Ajawaska, fragmentos de un viaje a las alturas", celebración de la chicha y las viejitas chicheras.

Ya no denuncias, sino mantenimiento de la memoria, "Condenados" (con Alicia Zanca en la dirección de actores, Carlos Martínez reconstruye la vida cotidiana en la cárcel de La Plata donde él mismo estuvo recluido), y los documentales "Margarita no es una flor" (Cecilia Fiel ante la masacre de diciembre de 1976) e "Imprescriptible" (Alejandro Ester), sobre la megacausa Esma, con material de los recientes juicios, incluyendo los alegatos de los represores acusados, muy interesantes de oir para algunos, insoportables para otros, tanto como la opinión del peronista Víctor Basterra contra la Conadep, que para él "no tenía mayor validez, era un conglomerado de notables, tibios cuestionadores de algunos métodos pero sostenedores de la teoría de los dos demonios".

Para ayudar a esa memoria: la Conadep fue la comisión presidida por Ernesto Sabato cuyas investigaciones permitieron llevar adelante el histórico Juicio a las Juntas Militares en 1985, cuando los uniformados todavía eran muy poderosos. Esa comisión no salió a cazar leones en el zoológico. Y para más memoria, hoy se brinda un homenaje al 30° aniversario del drama de Héctor Olivera "No habrá más penas ni olvido", potente muestrario de la violencia en los años peronistas previos al golpe de Estado. Como se advierte, en este festival caben todas las voces. Gran punto a favor.


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