ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

20 de agosto 2024 - 14:56

El teatro como aguja que perfora donde más duele

"Prima facie", "Rota", "Jauría" o "Consentimiento" abordan temas como el abuso, el femicidio, la violación o el sistema judicial tendencioso.

ver más

Julieta Zylberberg protagoniza "Prima facie" en El Picadero. 

El teatro se hace eco veloz de los temas que flotan en el aire. Hace rato se ven obras que ponen sobre el escenario el acoso, el abuso o el femicidio, que se expanden hacia otros interrogantes como el consentimiento, la ambigüedad de los recuerdos o la defensa del victimario. Para visibilizar tanto como para disparar conversaciones y despertar recuerdos enterrados, obras como “Prima facie”, enfatizan que una de cada tres mujeres fueron violadas. Llama a mirarse entre los espectadores, abrazar y no temer. Es frecuente ver mujeres que salen llorando.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

“Prima facie” es una obra de Suzie Miller que llegó a Broadway tras su éxito mundial, magistralmente interpretada aquí por Julieta Zylberberg, dirigida por la gran Andrea Garrote, y pasa de tecnicismos legales para festín de abogados a una cruda experiencia de violación, para culminar en una reflexión sobre el sistema judicial. Se pone como ejemplo de Suecia o España, que liberan a la víctima de violación de la carga de la prueba.

La obra que se presenta a sala llena los lunes y martes en el Multiteatro pone en jaque la forma en que un sistema judicial que no es concebido para admitir sino para poner en duda la palabra de la denunciante, lo que mantiene a las mujeres bajo el miedo y el silencio. El texto propone, en clave de unipersonal y tour de force, una confrontación directa entre ambas caras de dicho sistema: por un lado la joven brillante abogada penalista que defiende hombres acusados de violaciones, y por otro, su violación por un penalista de su despacho de abogados. Brillante el momento en que la protagonista expone que un relato doloroso como el de una víctima de violación está naturalmente plagado de incoherencias borrosas, de hecho es su característica fundante. Su productor, Sebastián Blutrach, consideró que también interpela a los hombres, y que eligió traerla a Buenos Aires porque es “Buen teatro, inteligente e incómodo”.

El mismo productor presentó “Jauría”, con Vanesa González como una víctima de violación grupal de “La Manada” y un juicio, ganadora de 3 ACE y declarada obra de interés. Escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Nelson Valente, se vio en Chile hace poco y giró por el país tres hacer temporadas en el Picadero.

Hace 13 años Blutrach produjo “Blackbird”, de David Harrower, con dirección de Alejandro Tantanian y actuaciones de Patricio Contreras, Malena Solda y Denisse Van Der Ploeg. Contaba el reencuentro de una pareja tras un doloroso episodio que los marcó para siempre. Ganó el Laurence Olivier a la mejor obra y tuvo tres nominaciones a los Tony, y se presentó en el Konex una sola temporada sin la repercusión que lograron sus sucesoras, acaso pionera y adelantada al gran público.

Rota - ph Guido Piotrkowski 3.jpg

Raquel Ameri en "Rota", como la madre de un femicida.

En “Consentimiento” se planteaban con espíritu crítico y humor temas como el abuso sexual, inclusive dentro del matrimonio, el aborto decidido unilateralmente y la misoginia del sistema judicial para abordar la problemática de género. Escrita por Nina Raine, fue dirigida por Carla Calabrese y Mela Lenoir en el Maipo, quienes dejaron de lado la comedia musical para meterse con un tema controvertido que contó con actuaciones de Diego Gentiule, Iride Mockert, Daniela Pantano, Bruno Pedicone, Alejandra Perlusky, Sebastián Suñé y Lenoir.

En “Rota”, de Natalia Villamil, Raquel Ameri ganó del ACE y el Trinidad Guevara por su actuación como la mujer que pugna por reconstruir su existencia tras la muerte de su hijo, quien se suicidó luego de matar a su novia. Se presentó durante dos temporadas en El extranjero y participó en festivales internacionales. En ocasión de su estreno, su director, Mariano Stolkiner, se había referido a las contradicciones de ser la madre de un monstruo: “Cuando aparece la madre sufriendo ese maltrato machista, hay algo de la masculinidad que empieza a tensionar con la obra. La sociedad relativiza el dolor de la madre, como si no tuviera derecho a sufrir la pérdida de un hijo violento y asesino. Se la estigmatiza como si fuera responsable por el hijo”.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias