"Es duro ver que hay tan pocas mujeres humoristas"

Espectáculos

Pionera en hablar de sexo por televisión, Gabriela Acher se propuso empezar a provocar a comienzos de los '90, en la piel de una feminista «muy loca» en el programa «Tato Diet». «Yo hice cosas tremendas en televisión -recuerda la actriz- pero al estar junto a Tato Bores no hubo problemas. Fue después, cuando tuve mi propio programa ('Hagamos el humor') que los directivos del canal enloquecieron. El primer día que grabé la Doctora Diu, se vinieron en masa al estudio porque no podían creer lo que veían».

Cuando el programa llegó a su fin, Acher decidió seguir en contacto con el público a través de sus libros, que en su mayoría ya fueron adaptados para la escena. «La guerra de los sexos se está por acabar» dio origen al espectáculo «Memorias de una princesa judía... pero cobarde» y le siguió «El amor en los tiempos del colesterol» que se mantuvo en cartel durante 7 años.

Ahora, el debut de «Algo sobre mi madre, todo sería demasiado» está previsto para el 11 de mayo en la Casona del Teatro (Avenida Corrientes 1975). La inspiradora, desde ya, es su propia idische mame.

Periodista: ¿Por qué el único referente de humor femenino sigue siendo Niní Marshall?

Gabriela Acher: No queda nadie, es increíble. Para una mujer es muy difícil hacer humor y en uno de mis libros doy como ejemplo una encuesta que hicieron en Estados Unidos. En una universidad, le preguntaron a las mujeres qué era lo que más temían de los varones y ellas respondieron: «la violencia y la agresión física». Y cuando le preguntaron a los varones que temían más de las mujeres, ellos dijeron: «que se rían de nosotros». Porque cuando los hombres dicen que les gustan las mujeres con sentido del humor, en realidad lo que les gusta son las mujeres que se ríen de los chistes de ellos.

P.: ¿Qué diferencia a este unipersonal de los anteriores?

G.A.: Hasta ahora me ocupé de «la enorme gama, la infinita variedad de temas que interesan a la mujer: o sea el hombre». Esta vez me dije: ¿Cual es el otro tema fundamental en la vida de las mujeres? La maternidad, por supuesto. Y como me di cuenta de que el tema empieza por la madre de una, decidí hablar como hija y como madre.

P.: ¿Usted empezó a escribir sobre sexo en una revista de hombres?

G.A.: Sí. Era una revista misógina, espantosa, que ya no sale más. Cuando me llamaron les dije: «Pero, acá lo que tengo que hacer es poner una bomba.» Y el director me contestó: «Vos escribí lo que quieras,mientras sea con humor acá no vas a tener censura». Y así fue.

P.: ¿Por qué la llamaron si eran tan machistas?

G.A.: Creo que en ese momento había pegado mucho mi personaje de Chochi la dicharachera. Eso fue en 1982, más o menos.

P.: ¿Y cuándo hizo la Doctora Diu?

G.A.: En 1991. La escribíamos con Maitena. Yo pude tener mi programa gracias al éxito que tuve en «Tato diet».

P.: Ganó el Martin Fierro con esa feminista loca que acusaba a Tato de « machistaleninista».

G.A.: Yo no me sentía así. Lo único que hice fue tomar lo que decían los varones, esos chistes de mierda tipo «voy a cambiar una de cuarenta por dos de veinte» y ponerlos en boca de una mujer... Y no me censuraron porque el personaje captaba público. Era muy llamativo verme aparecer con un látigo en la mano y un tipo lamiéndome la bota.

P.: Era casi un show porno, pero en versión cómica.

G.A.: Yo, con Tato, hice cosas muy fuertes para la época. Empecé haciendo una encuestadora que terminó virando hacia el feminismo -bueno, lo que ellos pensaban que era el feminismo, porque los libros eran de los hijos de Tato-. Esta loca empezó a fabricar machos, en un bañera, poniendo un polvito en el agua como si fueran seamonkeys. Terminé haciendo una suelta de machos, dentro de una jaula, como si fuera una suelta de palomas. Además, siempre le pedía a Tato que le contratara un macho para Berta. Y Tato encantado, era un tipo abierto y muy inteligente, por algo estuvo tantos años en televisión.

P.: ¿Qué sintió cuando apareció la gordita Alessandra Rampolla hablando de sexo sin tapujos?

G.A.: ¡La amé! Si la Rampolla es igual a Conchita Contento, uno de los personajes que escribí con Maitena. ¿Se acuerda? era una periodista de la CNN que hablaba de sexo, igual que la Rampolla, y con su mismo tonito. Por eso en cuanto la vi, la ame, con esa cara de inocente, hablando de sexo anal como si estuviera dando una receta de cocina. Para Latinoamérica esta mujer es el hallazgo más grande.

Entrevista de Patricia Espinosa

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