Ex cantante de
fados y géneros
latinoamericanos,
Eva Bruna ahora
canta tangos
clásicos con
interesantes
arreglos
camarísticos,
secundada por
muy buenos
músicos.
Presentación de «Madrugada». Eva Bruna (voz). Con P. Fauaz (guitarra, arreglos, dir. musical), P. Liffchitz (bandoneón, flauta), M. V. Tenconi (piano), V. Matsuda (violín) y J. Losoviz (contrabajo). (La Biblioteca Café, todos los domingos.)
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Eva Bruna es una cantante que tiene todavía mucho camino por recorrer pero que permite entrever una fuerte potencialidad. Ha pasado por distintas actividades, entre ellas la de actriz (participó de la película «Después de la tormenta» de Tristán Bauer). Como cantante, se formó en el Conservatorio Manuel de Falla y recorrió el repertorio latinoamericano; y así fue protagonista de lugares ya míticos de Buenos Aires como Oliverio Mate Bar.
Participó de la movida del Parakultural, de Megafón y de New Border -todos espacios ya desaparecidos-; hizo fados y actuó en España.
Con ese bagaje, finalmente llegó a su primer disco dedicado al tango. Y en este terreno, prefiere escaparle a las fórmulas más convencionales. Convocó al guitarrista Pablo Fauaz para que se encargara de los arreglos.
Tanto para el álbum como para los conciertos con que los está presentando, eligió títulos como «De mi barrio», «Tus besos fueron míos», «Canción desesperada», «El último café», «A un semejante», «Niebla del Riachuelo», «Apología tanguera», etc. Y sólo sale de lo más conocido con «Humo de chacarera» de D'Andrea y Ramos o con el poco escuchado «Madrugada» de Rolón.
Pero la manera de encararlos, con arreglos que apuntan a lo camarístico -y que se permiten cambios constantes en la formación instrumental- sí resulta interesante y novedosa. Para ello, cuenta con la destacada participación de sus músicos que sobresalen especialmente en sus momentos solistas.
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