19 de septiembre 2005 - 00:00

Experimentación que no convence

Festival Internacional de Bs. As. «Erection» (solo de danza). Coreog.: P. Rigal y A. Bory. (C.C. de la Cooperación). «Telesquat». Coreog.: B. Beltrao. (Teatro Sarmiento.)

Durante la primera s emana del Festival Internacional de Buenos Aires se presentaron dos grupos de danza, uno proveniente de Francia y el otro de Brasil. «Erection» es una obra breve que muestra un proceso de investigación, acompañado por un trabajo lumínico de interesantes aristas. Pero, más que los resultados de una experimentación, la propuesta es la experimentación misma, lo que le resta valor al trabajo.

En cuanto a «Telesquat» , del brasileño Bruno Beltrao, si bien integra el segmento de obras dancísticas se lo podría catalogar como una experiencia de teatro físico más que de danza propiamente dicha. Lo que se ve durante los 55' es a cuatro intérpretes primero y uno más después surgido de la platea en una pieza que es un entrecruce de lenguajes superpuestos (el de la danza o mejor, del movimiento; el de la palabra escrita y proyectada sobre una pizarra blanca en el escenario, el de la palabra recitada con algunas referencias musicales convencionales de films como «Matrix», «El exorcista» y «Misión imposible» entre otras y el de la televisión).

Para el juego televisivo se instalaron seis pantallas de TV a ambos lados de la sala. A pesar de parecer complejo, todo es muy simple y banal. No más que un juego que pretende ser divertido y que cierto sector del público festejó con risas, sin saberse muy bien por qué o de qué.

Lo teatral y estático del principio de la obra se transforma en más dinámico e interactivo en los diez minutos finales de «Telesquat» (el nombre de una enfermedad producida por el exceso de televisión), cuando los artistas entran y salen de la virtualidad de la pantalla a la realidad del escenario.

A esta altura habría que preguntarse cuál fue el criterio estético para la selección de las compañías de danza y sus respectivas obras. Es una cuestión simplemente económica traer compañías baratas y sin demasiado despliegue escénico o es una búsqueda de mostrar al público nuevas tendencias. Si es lo primero, se entiende. Si es lo último, no hay nada más que darse un vueltita por algunos de los teatros donde los jóvenes coreógrafos argentinos ofrecen sus espectáculos y comprobar con orgullo, cuánto más interesante es lo que se experimenta en nuestro medio y en muchas oportunidades más lo que se obtiene con la investigación de nuevas formas y lenguajes que la experimentación árida y desangelada.

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