18 de abril 2001 - 00:00

Fontova: "Soy el único varón entre todas las damas"

Horacio Fontova.
Horacio Fontova.
(17/04/2001) La nueva versión de «Orquesta de señoritas» que se estrenará mañana en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza continúa la tradición, iniciada por Jorge Petraglia en 1974, de poner los papeles femeninos en los cuerpos de un elenco de hombres.

Manuel González Gil fue el encargado de adaptar y dirigir la famosa tragicomedia de Jean Anouilh que en esta ocasión estará protagonizada por Horacio Fontova, Gustavo Garzón, Gabriel «Puma» Goity, Héctor Presa, Norberto Gonzalo, Jorge Paccini y Jean François Casanovas.

El actor y músico Horacio Fontova habló con Ambito Financiero sobre su participación en la obra (donde interpreta a un pusilánime pianista, el único papel «masculino» del reparto) y sobre el lanzamiento de Fontovarios, su nuevo dúo musical.

Periodista: Qué raro que no le ofrecieran uno de los papeles femeninos.

Horacio Fontova: Sí, algunos se extrañaron porque todavía me asocian con el personaje de Sonia que hacía en «Peor es nada». Pero Sonia quedó allá, en el saunita de Praga.

P.: ¿A qué se debe, a su juicio, la vigencia de esta obra?

H.F.: A su riqueza. Hay muchas situaciones relacionadas con la vida de estas señoritas, que interactúan con el público entre cada número musical. Pero la más importante es el triángulo amoroso que se arma entre el pianista, la violinista (a cargo de Gustavo Garzón) y la directora de la orquesta, una alemana déspota y belicosa, interpretada por el «Puma» Goity. El pianista vive con su mujer paralítica y las otras dos mujeres, que se odian profundamente, se disputan al pobre hombre, que en realidad es un pelele sujeto a los manejos de estas dos mujeronas. Son personajes muy ricos, con sus dramas y pasiones. La vida de estas pobres músicas es muy patética y el público se ríe pero también se emociona con lo que ellas sufren.

P.: ¿Y los demás personajes?

H.F.: Casanovas hace de platinada bastante loquita y pizpireta. Después están Héctor Presa, que fue nuestro reemplazo móvil en «Porteños». Y las otras dos señoritas son Jorge Paccini y Norberto Gonzalo. Ellos tienen los derechos de la obra y fueron los integrantes de la vieja troupe del '74 que tuvo tanto éxito, acá y en España. En realidad, todos los personajes de la obra son muy ricos porque los conflictos están muy bien repartidos entre todos.

Versiones

P.: ¿Usted vio la versión anterior?


H.F.: Sí. Trabajaban Hugo Caprera, que hacía de alemana, Zelmar Gueñol, Alberto Fernández de Rosa, Santiago Doria... todos estaban muy bien. Pero creo que la puesta de González Gil es estupenda. En la puesta anterior la orquesta actuaba en un lugar muy chiquito y vetusto y todas sus integrantes estaban vestidas de negro. Era un look muy depre a pesar de que ésta es una tragicomedia y tiene muchos momentos cómicos. Como ahora la hacemos en la sala más grande del Paseo La Plaza, todo viene más «mega». El vestuario de ahora es mucho más kitsch y delirante. Pepe Uría le dio más color: mucha peluca rubia y maquillaje bien grasa. Visualmente va a ser un flash. La música de Martín Bianchedi también está fantástica, evoca las décadas del '40 y '50.

P.: ¿Su regreso a la música y al teatro tuvo que ver con su alejamiento de la televisión?

H.F.: Yo hice «Peor es nada» durante seis años. Obviamente la televisión me chupó mucha energía. Creo que no supe lograr un equilibrio, a pesar de que nunca dejé de lado la música que es mi verdadera cepa. Yo vengo de una familia en la que todos eran músicos clásicos y de allí salió esta oveja más marrón que negra. Ahora, desde hace un año, estoy trabajando en un dúo, que se llama Fontovarios, con el que voy a sacar un nuevo disco.

P.: Nunca pierde oportunidad de jugar con las alusiones sexuales.

H.F.: Pero esta vez tengo una buena razón, porque mi coequiper se apellida Ríos. Así que de la unión de Fontova y Ríos no queda otra cosa que Fontovarios.

P.: ¿Qué tipo de música está haciendo ahora?

H.F.: Por ahora dejé toda esa cuestión medio tropicalona que hacía antes. Al ser un dúo me obliga a trabajar mucho más con lo instrumental. Como antes tenía siete tipos en la banda yo me limitaba a cantar y a hacer chingui chingui con la viola. Ahora tengo que manejar en serio la guitarra y el teclado. Hacemos todo tipo de música desde cosas muy oscuras, musicalmente hablando, hasta jotas aragonesas, tangos y bossanova. Es una especie de ensalada rusa musical pero unida por una temática y por el hecho de que la mayoría de los temas son míos. Después del estreno de «Orquesta de señoritas» voy a salir a bolichear con mi música que es lo que más me gusta hacer. Amo tocar en bares y en lugares chicos, por esa intimidad que se da con el público.

P.: Usted logró un éxito masivo con «Me siento bien».

H.F.: Sí, pero cuando yo empecé a hacer ese tema con mi banda se llamaba «Me siento mal». Después le cambiamos el título para que resultara más accesible y terminó siendo un éxito enorme. Pero le aclaro que la verdadera cepa mía es «Me siento mal». Incluso hay un tema que hago con el dúo que se titula «Odio a la gente».

P.: ¿No se arrepintió de que el tema terminara como jingle publicitario de un producto digestivo?

H.F.: Para nada, en este mundo hay que facturar. Yo tengo que comer, así que no me voy a andar haciendo el caretón.

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