30 de diciembre 2003 - 00:00

Forsyth: "Hoy vivimos una nueva Guerra Fría"

Forsyth: Hoy vivimos una nueva Guerra Fría
El escritor y periodista británico Frederick Forsyth volvió a la actualidad internacional con «Vengador», una nueva novela de suspenso, asesinatos, intriga, decepción y venganza, que va desde el campo de batalla de Vietnam, a los enfrentamientos bélicos en Serbia y la selva de América Central. El novelista sitúa su última narración en la guerra de los Balcanes. La trama es una tragedia personal con el fondo del terrorismo mundial, Al Qaeda incluida.

El regreso de Forsyth al terreno de sus grandes best sellers se debe, a su juicio, a que «estamos viviendo una segunda guerra fría protagonizada por el terrorismo internacional que se ha convertido en un asunto recurrente del thriller narrativo».

Periodista:
Con «Vengador», vuelve a su clásico estilo introduciéndose en el mundo del terrorismo internacional, después de probar un género más de relato romántico en «El fantasma de Manhattan» ¿Se siente más cómodo con los espías y el suspenso?

Frederick Forsyth: Cuando escribí «El fantasma de Manhattan» quería probar algo diferente y me gustó, pero creo que lo que se me da mejor son los libros de espionaje.


P.:
En este libro incluye muchos datos técnicos más propios del periodismo que de la novela, como el mundo de los servicios de inteligencia o las redes subterráneas de los combatientes del Vietcong, entre otros ¿Cómo se documenta?

F.F.: Todo es gracias a mi trabajo de periodista y, sobre todo, a mi etapa de corresponsal en la RDA. Si hubiera sido agente de seguros jamás habría podido escribir libros como éste. Cuando ejercí el periodismo aprendí técnicas de investigación y establecí algunos contactos en el mundo del espionaje. La técnica de investigación previa a la escritura no se aprende en una escuela, sino que forma parte de la vida del periodista.


• Fuentes

P.: ¿Qué fuentes utilizó para escribir «Vengador»?

F.F.: Me he documentado personalmente en los sitios donde se desarrolla la trama como en la ex Yugoslavia y en el Golfo Pérsico. He hablado con gente bien informada. Por ejemplo, en Belgrado lo hice con el comisario de la lucha antimafia y también con amigos de paramilitares o en el Golfo Pérsico, con conocedores del terrorismo. También fui a investigar a Washington y a Panamá.


P.:
¿Cuánto tiempo ha dedicado a la investigación antes de escribir esta novela?

F.F.: Estuve más de un año y, una vez tuve el material, lo escribí todo en cincuenta días.


P.:
Su relato va desde el campo de batalla de Vietnam, los servicios paramilitares, pasando por los enfrentamientos bélicos en Serbia, hasta la selva de América Central. ¿Qué es lo que más le atrajo a lo largo de este recorrido?

F.F.: Todo. Por ejemplo, de la batalla del Vietnam, me gustó mucho conocer «Las Ratas del Túnel». Esta unidad de los marines que penetraban en las redes subterráneas que excavaban los combatientes del Vietcong existió de verdad y nadie había hablado de ella. Las dificultades con las que se encontraban estas ratas, como las trampas con serpientes mortales o los pozos de aguas fétidas, relatadas en mi obra, son tal cual las cuento. Este cuerpo militar lo formaron 350 hombres, cien de ellos murieron y casi todos los que sobrevivieron necesitaron atención psiquiátrica. Estar allí abajo fue para ellos verdaderamente un infierno.


• Cine

P.: ¿Existe el proyecto de llevar la historia al cine?

F.F.: Bueno no sé, ya se verá. De todas las adaptaciones de mis novelas llevadas al cine me quedo con «El día del Chacal» de Fred Zinnemann, por delante de «Odessa» o «El cuarto Protocolo». Estas últimas son correctas, pero no tienen nada que ver con mis novelas.


P.:
En «Vengador», un espía británico le explica al subdirector contra terrorismo en Oriente Medio, Paul Deveraux, que los conflictos terroristas contra EE.UU. son debidos a la envidia que produce su poder y riqueza en otros países ¿Está de acuerdo con él?

F.F.: Sí, creo que este personaje está en lo cierto. El resto del mundo no entiende por qué EE.UU. tiene tanto poder.


P.:
¿Por qué precisamente la historia de «Vengador» termina un 10 de septiembre de 2001?

F.F.: Porque quería aumentar el dramatismo de la narración. El lector sabe que algo sucederá el día siguiente ante la ignorancia de los personajes y eso siempre potencia la intriga y el drama.


P.:
¿Cree que después del 11 de setiembre el terrorismo estará más presente en los relatos de ficción?

F.F.: Sí. Creo que en los próximos cinco años el terrorismo será un tema clave del thriller narrativo, como ya pasó en la guerra fría con la Unión Soviética, que propició centenares de novelas. Para mí, ahora estamos asistiendo a una segunda guerra fría y esto hará que veamos repetidamente del terrorismo, las mafias y el tráfico de drogas como temas recurrentes en las futuras novelas de suspenso.

P.:
¿Cómo ve al terrorismo actual?

F.F.: Antes el terrorismo era político, pero actualmente es religioso. Nos encontramos con un elemento nuevo. Los actuales terroristas están dispuestos a morir por una causa y, al contrario que con los rusos, ahora no tenemos enfrente un gobierno con el que negociar.


P.:
¿Cómo se atenúa o extingue al terrorismo?

F.F.: No creo que haya una sola manera. Lo que sí que se tendría que hacer es poner el terrorismo fuera del mundo de los negocios. Es difícil detener a los terroristas, porque ellos quieren morir. ¿Cómo se detiene a un suicida? Considero que la única manera de frenar a alguien que quiere morir es ayudarle a que esto que quiere se cumpla.


P.:
¿Por qué decidió ir a vivir a una granja de Hertfordshire?

F.F.: Porque me encanta la paz y la tranquilidad. Mi vida allí no tiene nada que ver con esto. Allí no tengo ni entrevistas, ni tengo que firmar libros. Todo es calma, lejos de los ecos del terrorismo. No hay tráfico, ni ruido ni edificios, sólo animales, pájaros y árboles. Me dedico a mi familia y a las ovejas, aunque también me gusta la natación, el buceo, la pesca y la lectura.


P.:
Usted ha viajado extensamente a Europa, Oriente Medio, y Africa, y ha declarado alguna vez que se hizo periodista porque era el único trabajo que le permitía viajar y decidir su horario ¿Qué significa para usted viajar?

F.F.:Yo quería viajar a todas partes del mundo y lo hice. Visitar nuevas culturas y países es una de mis pasiones. Cuando era joven, ejercer el periodismo me permitía viajar libremente sin tenerme que preocupar por el dinero y precisamente fue por eso que me hice corresponsal. He visitado setenta países diferentes y ahora mismo me siento satisfecho. Creo que ha llegado un momento en el que ya no necesito viajar más.

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