La obra es lo que se anuncia, pero es, sobre todo, la historia real del propio padre del director, que en la posguerra, ante la imposibilidad de conseguir una sustancia de contraste segura, se vio en la necesidad de usar otra que podía tener efectos secundarios.
El asunto se destapó cuando aquellos que fueron salvados en los '40 empezaron a tener cáncer en los '70.
Las mujeres, también, fueron foco de atención (no se perdía ninguna que pasara cerca) del ya septuagenario director brasileño
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