14 de julio 2005 - 00:00

Gran batuta y voces, mal entorno

«La Walkyria» volvió alColón con la autoridad deCharles Dutoit y sólidoelenco de cantantes. Sinembargo, una puesta quepresentó a las walkyriascomo prostitutas, o aWotan en escena sexualcon una pelirrojadesnaturalizó a Wagner.
«La Walkyria» volvió al Colón con la autoridad de Charles Dutoit y sólido elenco de cantantes. Sin embargo, una puesta que presentó a las walkyrias como prostitutas, o a Wotan en escena sexual con una pelirroja desnaturalizó a Wagner.
«La Walkyria». Opera en tres actos. Lib. y Mus.: R. Wagner. Direc. mus.: Ch. Dutoit. Régie : K. W. Castaldo. Esc. : K.W. Castaldo y A. Filoni. Ilum.: J. P. Mascali. Vídeo: B. Ostroff. Orq. Est. T. Colón. (Teatro Colón). Próximas funciones: 15, 17, 20 y 22 de julio.

La temporada lírica del Teatro Colón prosiguió el martes con la primera jornada de la Tetralogía «El anillo del Nibelungo». Con libreto y música de Richard Wagner, «La Walkyria» llega en medio de una seria crisis institucional del teatro, que en este momento se encuentra sin un director responsable. Aun así, esta nueva producción de la monumental creación wagneriana puede calificarse como lo mejor de lo que va de la temporada.

El proyecto de Wagner de concretar la obra de arte total donde música, literatura y artes plásticas se fusionen estrechamente dando como resultado una síntesis de trascendencia estética se visualiza en «La Walkyria» como paradigma de su pensamiento y acción.

La ópera más conmovedora y trágica a la vez de las cuatro que componen el ciclo (estructurado en un prólogo y tres jornadas) se ocupa de lo inexorable del destino. La poética wagneriana resultó expuesta con una concepción profunda por el director suizo Charles Dutoit, quien viene demostrando a través de sucesivas temporadas en Buenos Aires su capacidad para traducir el universo del compositor alemán.

Planos sonoros, dramaticidad y precisión en los ataques y cortes, Dutoit acentuó la emotividad de la partitura y arremetió con su incondicional violencia sonora en algunos pasajes. En otros creó un verdadero mundo de « suspense», muy indicado para la tensión teatral con que Wagner ha concebido la obra.

La Orquesta Estable del Colón respondió a los requerimientos del director aunque hubo algunos problemas de afinación y pifias en el sector de los bronces. La régie de Kay Walker Castaldo, y la escenografía y vestuario de Albert Filoni, fueron desparejos. Dinámica e inspirada en el primer acto y en cuadro final, el resto de la ópera se vio atravesado por arbitrariedades temporales y argumentales, como guerreros peleando entre las walkyrias, una escena de sexo entre Wotan y una muchacha pelirroja en el inicio del acto final, dos televisores encendidos (uno con Siegmund y la espada y otro con escenas de explosiones) e imágenes de distintas guerras en la cabalgata de las walkyrias. Hubo muy buenas luces diseñadas por Jorge Pérez Mascali e intachable video.

El elenco convocado fue en casos, brillante (el Wotan de
Tom Fox, aguerrido y conmovedor, y la Brunnhilde de Nina Warren, de voz fresca y siempre de impecable musicalidad que sumó a un importante volumen.

También el bajo
Sergei Koptchak, excelente actor y cantante, de impresionante caudaly oscuridad vocal, y el tenor Thomas Studebaker, muy bien en Siegmund ). Dinah Bryant y Jennifer Roderer no desentonaron en Fricka y Sieglinde. El resto -las walkyrias-con altibajos. Estas fueron vestidas por el señor Filoni como «chicas de la calle». Quizá sea ese el concepto de «guerreras» del diseñador, algo que debía haber sido evitado en favor de una producción de otros objetivos como tiene la obra maestra de Wagner.

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