“Oliver Twist”, la obra definitiva de Charles Dickens, también es una de sus novelas más filmadas. Desde la magistral versión de David Lean (1948), con Alec Guinness en el papel de Fagin, el líder de los niños delincuentes, al famoso musical ganador del Oscar “Oliver!”, y hasta versiones para niños con los personajes convertidos en animalitos. Roman Polanski estrenó en 2005 otra versión del libro, esta vez con Ben Kingsley como Fagin.
Esta flamante “Twist” no va tan lejos, pero casi todo en este film de Martin Owens tiene que ver con revisionismo, empezando por el protagonista. Oliver Twist ahora es Twist a secas, y ya no es un chico pobre de orfanato, sino un artista callejero que anda a los saltos gracias a sus habilidades con el parkur. Interpertado por Raff Law -el hijo de Jude Law- este Twist del siglo XXI también tiene la costumbre de ser explotado por gente de avería y todo tipo de malas influencias, que en este caso no sólo cambian de género en relación a los personajes originales del libro de Dickens, sino también reconsideran sus gustos sexuales. También cambian los detalles de la trama, en la que el joven Twist ya no es parte de una banda de ladrones y carteristas callejeros sino de un sofisticado grupo de ladrones de obras de arte.
Los nombres de los personajes, en general, también están abreviados como el de Twist. Rita Ora, vista en las dos “50 sombras de Grey” ,aquí es Dodge (Artful Dogdge en la novela de Dickens), y su interés romantico ahora es Sophie Simnet. En medio de tanto cambio, el gran papel del villano Fagin está a cargo de Michael Caine, que si bien a sus 88 años no deja de actuar sentado y con ademanes un tanto estáticos, no por eso deja de ser lo mejor del elenco.
El problema no son los múltiples intentos de la película por aggiornar una historia clásica que puede funcionar en cualquier época, sino por el estilo narrativo atolondrado del director –que también actúa como guardia de seguridad-- que no deja de evidenciar un esfuerzo por imitar al cine de Guy Ritchie: mezcla todos los climas en una gran bolsa de supuesto humor inglés para un presunto público de millennials a los que probablemente les pueda gustar un poco más si es que no conocen la obra original.
Producida por estudios indiependientes británicos como Unstoppable y Pure Grass Films, lo curioso es que HBO haya elegido este “Twist” para uno de los primeros intentos de distribuidor de largometrajes en su plataforma de streaming para Latinoamerica. Quizá, lo indiscutible es que HBO sabe más de marketing que Dickens.
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