Después de la guerra Baldur von Schirah, jefe de las Juventudes Hitlerianas, fue juzgado en Nuremberg y condenado a 20 años de cárcel. Poco antes de salir de la cárcel nació su nieto Ferdinand, para quien fue un abuelito adorable. Cuando el chico supo del pasado de su abuelo, éste ya había muerto. Lo supo en la escuela, donde estudiaban y jugaban, todos juntos, nietos de nazis y de antinazis. Al crecer, Ferdinand von Schirah se hizo abogado penalista, lo fue durante 25 años, y después se dedicó a escribir historias basadas en su experiencia tribunalicia y su lucha contra el viejo sistema judicial alemán. “El caso Collini” es su primera novela (hay edición en español), y tuvo que ser novela por la complejidad de su historia. En ella, un jubilado que trabajó toda su vida como obrero ejemplar entra un día a un hotel cinco estrellas y mata a un respetado empresario, ya anciano. En el juicio subsiguiente, la defensa recae en un joven abogado sin mayor experiencia. El acusado no lo ayuda, y ciertos afectos lo ponen en una encrucijada. El pobre leguleyo deberá resolver por sí mismo una madeja de culpas, enredos y displicencias, y ver qué hace después con todo eso. También hay una nieta en esta historia.
