“Ninfas- Serpientes-Constelaciones. La teoría artística de Aby Warburg” es el nombre de la muestra que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes y que constituye un desafío tanto para el espectador alerta como para el ocasional, ya que hallarán imágenes que responden al deseo del artista de “encontrar una nueva disciplina que no tuviera límites cronológicos ni geográficos”.
Histórico Aby Warburg sienta las bases de una exposición
Teórico, historiador y crítico, fue el creador de una nueva concepción en la historia del arte al romper con la narrativa lineal. De acuerdo con su criterio se dispuso la actual presentación de obras.
Warburg (Hamburgo, 1866- 1929) es considerado el inventor de una concepción global de la historia del arte al romper con las narrativas lineales. De allí que José Emilio Burucúa, especialista warburgiano, y un equipo de investigación integrado por Roberto Casazza, Nicolás Kwiatkoswsky, Sandra Szir y Federico Ruvituso, encontraron en el patrimonio del museo, otras instituciones y colecciones privadas, las obras de diversos momentos de la historia del arte argentino y extranjero, acordes con las teorías desarrolladas por Warburg, que además de historiador era crítico, coleccionista, y pertenecía a una acaudalada familia de banqueros a cuya fortuna renunció; sólo pidió que el dinero que le correspondiera fuera utilizado para la compra de libros. Este fue el origen de su biblioteca de 60.000 libros fundada entre 1924 y 1926 y que en 1933 ante la amenaza del nazismo fue enviada a Londres donde se encuentra junto al Instituto que lleva su nombre.
El comienzo del recorrido está centrado en el motivo de la ninfa, esa joven con ropas y cabellos ondulantes y en movimientos danzantes que Warburg estudió entre otras obras del Renacimiento: “La Primavera” y “El Nacimiento de Venus” de Botticelli. Para ilustrar este tema se seleccionó “Figura femenina en movimiento”, “Cinco bailarinas”, y esos pertenecientes al Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova. Figuras gráciles, cuerpos jóvenes, desde distintos puntos de vista de un cuerpo femenino. También se seleccionaron “Ninfa Acostada” y “Las Tres Gracias”, yesos del escultor argentino Pablo Curatella Manes quien tomó este tema pero con una perspectiva menos idealizada.
Fotos vintage de 1917 de Augusto Ferrari, desnudos osados. Grabados, dibujos de artistas de alrededor de 1500, entre ellos, “La Natividad” de Tintoretto, “Baño de Ninfas” de Jan Brueghel, de carácter teatral el primero y figuras desnudas con paisaje, muchos pliegues en la ropa, diversas poses de las ninfas en el agua en el segundo. De 1905 “La Ninfa de los Bosques” de Ménard, un delicado pastel sobre papel, la ninfa en reposo frente a un lago, la túnica a un costado, una figura atemporal.
En su texto, Federico Ruvituso menciona que así como la ninfa, el héroe también ocupa un lugar preponderante en la teoría warburgiana. Ilustran este núcleo “El guerrero moribundo”, “Combate del Lapita y el Centauro, siglo III a.C, vasos “lekitos” de la Magna Grecia, siglo V a.C, “Estudio para Hércules, ca 1520-1530, “Heracles, el Arquero” bronce de 1909 de Bourdelle, “Cabeza de Boxeador” (1929) de Rogelio Irurtia. En estas obras se van a encontrar gestos ampulosos, el triunfo y la victoria, combates heróicos, el cuerpo musculoso, el tema de la muerte.
Otro de los núcleos se titula “La serpiente y la magia” que Warburg investigó en relación con su significado en la antigüedad del Mediterráneo y la de la América prehispánica. Se encuentran discos de bronce de la Cultura Santamariana , Catamarca de 1000-1480 d.C que muestran el desarrollo de la metalurgia en el NOA prehispánico. La serpiente es un tema dominante en contextos funerarios y ceremoniales, pulseras de vidrio de Siria Helenística, siglo III-II a.C que aluden a la serpiente como ser protector. No debe soslayarse el aguafuerte de Piranesi cuya imagen es un relieve en el Templo de Esculapio de la Isla Tiberina. La cabeza del dios de la medicina está destruida pero su bastón con la serpiente enroscada permite comprender la sacralidad curativa del animal. De dos artistas argentinos, una monocopia (1960) de Leonidas Gambartes con tema telúrico del litoral en el que la serpiente tiene fuerte presencia y una aguafuerte (1942) de Orlando Pierri “La bruja” en el que como se señala en el epígrafe, convergen lo fantástico, lo onírico y ciertas deformaciones corporales de la antropofagia brasileña.
El recorrido nos lleva a “El Cielo Estrellado” ya que la astrología y la astronomía eran temas centrales en los primeros tiempos de la Biblioteca Warburg: el calco del Zodíaco de Dendera, el óleo de José de Ribera (ca 1632) “La Conquista de la luna” (1961) de Raquel Forner, entre otros ejemplos.
Este somero relato de una muestra fascinante se cierra con “La distancia y la Memoria” en la que los investigadores encontraron lo que Warburg llamó “los espacios del pensar” traducción de “Denkräum”. Eligieron, entre otras obras, las aguafuertes de las cárceles de Piranesi, el famoso cuadro de Antonio Seguí de 1976 “La distancia de la mirada”, “La ciencia” de Battle Planas, “La siesta” de Antonio Berni, “Sin título” , los colchones de Guillermo Kuitca que alude a los recuerdos y los mapas por donde un cuerpo deja su huella. Clausura el 9 de junio.


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