Sin embargo, ese humor de Que alguien vea a un hombre leer un artículo en un diario y comentar, con distraído dolor, «
El juego de ironías se vuelve más complejo, más tarde, con la entrada en escena de las fuerzas de la ONU que debaten, sin ponerse de acuerdo entre sus representantes multinacionales, cómo resolver el entuerto sin producir víctimas y sin afectar la imagen del organismo, tarea ésta que amenazan los medios de comunicación cazaprimicias representados por una voraz periodista de televisión inglesa.
En los años 50 y 60, su representación también habría sido bienvenida aunque no tan diferenciada: en la literatura teatral de aquellos años abundaba este tipo de argumentos con conflictos sucesivos que se superponen y desatan a fuerza de ingenio y sarcasmo. El olvido, como otras tantas veces, colabora con la ilusión de originalidad.
Dejá tu comentario