La Academia Sueca premió ayer por primera vez a un escritor húngaro y, también por primera vez, a un autor que dedica toda su obra a revisar sus terribles experiencias bajo el nazismo y bajo la censura a los intelectuales que impuso el comunismo en su país. Kertész, un autor selectivo, poco popular, construye su memoria del horror de forma innovadora, mezclando testimonio con ficción y rechazando toda sensiblería.
Dejá tu comentario