El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tras admitir que «la guerra es un asunto serio» que «implica el sacrificio de preciosas vidas humanas», afirman que por eso «la conciencia exige que aquellos que la hacen expresen claramente el razonamiento moral que sostiene sus actos» para que «el mundo entero esté informado, sin ambigüedades, de los principios que defienden».
Señalan que «Nos batimos para defender» el artículo primero de la Declaración de Derechos Humanos («todos los seres humanos nacen libres e iguales en derechos y dignidad»)», la libertad de opinión y de culto y para luchar contra los que matan en nombre de Dios, «la mayor traición posible a la universalidad de la fe religiosa».
De entre los numerosos intelectuales firmantes, destacan abanderados del pensamiento conservador como
Dejá tu comentario