Todo puede ser una trampa. Densas nubes trae el día sobre la ciudad. En la banda de sonido, el piano imita una clarinada que se desintegra. Y tras la ventana, una vecina se va insinuando. El marido -no sabemos quién es- le pega. El profesor la compensa. Romperán la cama en sus fiestas, y habrá también que romper otro mueble, para resolver la intriga. Curiosa ironía la de este grupo de tareas, cuyos ideólogos tanto desconfiaban de las matemáticas modernas.
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