El mes pasado, la empresa Nielsen Media Research publicó un informe en el que destaca que «ver videos en Internet ya no es una novedad: más de 119 millones de usuarios individuales han visto unos 7.500 millones de videos en mayo de 2008.
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Adicionalmente, hasta el primer trimestre del año, 91 millones de norteamericanos poseían un celular con capacidad para visualizar videos (es decir, 36% del total de los propietarios de celulares en EE.UU.)».
Pese a los impresionantes números, los proveedores de contenidos que tengan la intención de incursionar en este mercado deberán tener en cuenta algunas realidades, que pueden entorpecer sus planes. El segmento de los teléfonos celulares está todavía muy fragmentado, con muchas redes 3G incompatibles entre sí y de alcance limitado, y cientos de modelos de teléfonos capaces de soportar diferentes tipos de video stream en sus pantallas. Así, quienes realmente quieran aprovechar el segmento, deberán tener en cuenta estos factores antes de planear cualquier estrategia.
El problema de ofrecer videos en línea abarca muchos más aspectos que el de la velocidad de bajada, e involucra una serie de aspectos técnicos que tienen mucho que ver con el formato video en sí mismo y con las condiciones de la red celular en la que se esté corriendo la utilidad.
Entre toda esa cantidad de posibilidades, el reciente lanzamiento del iPhone 3G puede comenzar a marcar algún tipo de estándar, sobre todo teniendo en cuenta la enorme penetración que ha tenido el producto de Apple en la telefonía celular de diferentes lugares del mundo. Uno de los principales problemas que afrontan los celulares es el de las interfaces que debe utilizar el usuario: cualquiera que haya tenido que cambiar de celular conoce exactamente las dificultades iniciales que suelen presentarse por la falta de estandarización.
En este rubro, el iPhone es uno de los más similares a la experiencia habitual en Internet, y su navegación de sitios proveedores de video es muy parecida a la que se practica desde la computadora, gracias, sobre todo, a sus posibilidades de interactuar con diferentes portales, que no se limitan al sitio especializado de Apple. Es muy posible que las facilidades y la gran penetración de este celular lleven a otras compañías a adoptar, como estándar, muchas de sus prestaciones. Más si se tiene en cuenta que, para que un mercado sea exponencialmente rentable, el estándar es un aspecto imprescindible.
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