Ese detalle funciona como una pequeña comedia de equívocos dentro de la historia general, y es casi lo mas divertido de la película, pero quizá no sea lo mas importante. Sirve, en todo caso, para confirmar que todas las madres son iguales, y los padres también, o más o menos (sobre todo cuando la hija de uno marca un golazo).
Es muy agradable el modo en que la película ve y resuelve con una sonrisa los conflictos familiares. A destacar también, el humor de ciertos detalles pintorescos, boda incluida, y el modo en que se comentan las dificultades de una integración nacional y social en Inglaterra (¿y qué pasaría si ambientáramos esta historia en Ezeiza, entre una hija de orientales, una rubiecita local, y un instructor boliviano?).
Varios puntos más abajo están las escenas propiamente futbolísticas, desgraciadamente hechas con un concepto de promo de canal deportivo bastante rutinario. Pero por suerte molestan poco. También por suerte, nuestra heroína no necesita hacer un tanto en el último segundo de juego (un recurso ya cansador), para que la historia tenga un grato crescendo, y todo termine entre cantos y sonrisas.
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