7 de noviembre 2012 - 13:52

Kiss clásico en River: show ATP, espectacularidad y amor renovado

El Monumental explotó con Kiss.
El Monumental explotó con Kiss.
"Ustedes querían lo mejor, aquí tienen lo mejor, la banda mas caliente del mundo...KISS". La voz en off repetía este versito una vez más como en cada show desde 1973 y como en cada concierto el espectáculo a lo grande empezaba. Es que si quien va a ver a Kiss suele ser un fan de los que no existen en el mundo del rock. Un fan especial que le permite a esta banda neoyorquina hacer lo que quiera, ya que mientras haya espectáculo, van a estar firmes siempre ahí. Antes del concierto, por radio Vorterix, que hizo una trasmisión especial e innovadora , se recordaba a "Kiss contra los fantasmas", un film producido por Hanna-Barbera que la banda realizó en 1978 para la NBC y que clasifica de al menos muy bizarro, pero para sus seguidores es una gema tal como lo puede ser "Plan 9 del espacio sideral" para los amantes del cineasta Ed Wood. Es que la explicación es sencilla, el fan de rock no suele digerir las jugadas arriesgadas de los músicos o las innovaciones y justamente Kiss es una banda que rompió todo molde y a sus seguidores les encantan esos cambios. Basta con recordar que el grupo nació en el glam rock, pasó por el soft y la balada, coqueteó con el disco, hizo una joya conceptual como el disco "Music from The Elder", se puso maquillaje, se lo sacó, se lo volvió a poner, inventó el nuevo marketing del rock y fue por años el más innovador a la hora de brindar un show integral con pirotecnia, grandes escenografías, arnés , fuego, sangre y todo lo que pueda ser espectacular para lograr la fusión perfecta entre rock furioso y el circo. Y el fan se adapta a todo, lo venera siempre aún cuando no da el concierto más pulcro, pero sí el más espectacular.

Ayer en River, el grupo concretó una nueva visita a la Argentina y renovó un amor eterno con el público local, al que calificó de "único por su pasión", que lo esperó por años y recién en 1994 pudo verlo por primera vez. Cabe recordar que previamente sus fans debieron tragar varios sinsabores. El primer intento por traerlos fue en 1981 y lo hizo el empresario Carlos Spadone, pero la situación financiera del país truncó el acuerdo. El golpe más duro fue en 1983 porque terminó en escándalo. La banda iba a dar 3 shows en agosto, pero cuando se pusieron a la venta las entradas un grupo ultranacionalista, mediante un comunicado en el diario La Razón, amenazó con hacer volar en mil pedazos La Bombonera acusando a la banda de "drogadictos, proingleses y amorales". Una locura. El grupo canceló sus shows pero jamás se devolvió el dinero de las más de 50.000 entradas que se vendieron ya que el productor argentino del evento desapareció. Con todo este condimento, cuando finalmente tocaron suelo argentino, se armó toda una revolución que hizo que el Monumental quedara chico y los organizadores debieron armar otro show en Obras Sanitarias. Pero los fans reclamaron más y hubo que armar tres nuevas fechas en ese estadio dos semanas más tarde. El show de ayer quizás técnicamente no puede compararse al de ese año o al de 1999 (cuando regresaron al país en la gira en la que volvieron a ponerse maquillaje), pero al fan que va a ver el combo Kiss poco le importa alguna pifiada o imprecisión vocal.

Esta nueva visita tuvo como motivo la presentación de su nuevo álbum "Monsters" y sirvió de puntapié para su gira mundial. De allí sonaron 5 temas donde lucieron sus voces los 4 músicos. El primero fue el corte de difusión "Hell or A Hallelujah", y luego sonaron "Wall of sound", "All for the love of Rock and roll", "Outta this world" y "Long way down". El resto fue una catarata de clásicos de diversas épocas. La apertura estuvo a cargo del mega clásico "Detroit Rock City". Luego siguieron "Shout It Out Loud", "Hotter Than Hell", "I Love It Loud" y "War Machine".

Después vinieron las partes con mayor espectáculo del show. En "God of Thunder" Gene Simmons hizo su acting mostrando su lengua sangrante y elevándose casi hasta las luces del escenario con un arnés. Thommy Thayer tuvo su sólo de guitarra acompañado por Eric Singer y ambos hicieron una competencia de quién tiraba más pirotecnia desde el escenario que terminó con el baterista disparando una bazooka de fuegos de artificio. Tampoco faltó el clásico vuelo de Paul Stanley, quien colgado de una tirolesa viajó por encima del público hacia una plataforma en el centro del campo mientras cantaba "Love Gun".

Tampoco faltaron "Lick it up", "Psycho Circus", "Iwas made for Lovin you" y "Calling Dr. Love". Antes de los bices hubo una versión profunda de "Black Diamond", el tema que cierra el primer album de la banda, donde se destacaron el delicado juego de lasers y el coro hecho por el público en la introducción. Y el cierre, como es rigor, fue con "Rock and roll al nite" y con una lluvia de papeles que dieron paso a 15 minutos de pirotecnia para que el Monumental contraste con el apagón porteño y kisseros de todas las edades salieran contentos. Si, de todas las edades porque pese a que en el 83 eran "los carapintadas que pisaban pollitos en el escenario (creencia absolutamente falsa), se drogaban y estaban lejos de las buenas costumbres de la familia argentina" hoy el 30% de los espectadores de Kiss son chicos o preadolescentes. En definitiva es un show Apto para todo Público. Es por eso que pudo verse niños de 4 años correteando por el campo o a niñas de no más de 15 pintadas cumpliendo el ritual de casi 4 décadas de ir al concierto pintados como estos cuatro fantásticos. Y si, el público se renueva, pero las costumbres se heredan.

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