La fórmula de este actor y realizador es plantear un asunto muy atractivo para luego narrarlo de la manera más morosa posible, con largos tiempos muertos y escenas absurdas que, justo antes que el espectador pierda la paciencia, explotan en masacres memorables. Dentro de este estilo tan personal, ha mostrado un par de variantes adicionales (mucho menos interesantes).
De todos modos, los dedos cercenados por los yakuza de
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