15 de marzo 2005 - 00:00

Kravitz conformó a sus fans

Sin ser un gran cantante, Lenny Kravitz sabe cómo seducir al público (no sólo femenino) y, además de su carisma, se rodea de una banda de indiscutible profesionalismo.
Sin ser un gran cantante, Lenny Kravitz sabe cómo seducir al público (no sólo femenino) y, además de su carisma, se rodea de una banda de indiscutible profesionalismo.
«Celebrate Tour». Lenny Kravitz (voz, guitarra). Con C. Ross (dir. musical, guitarra), J. Daley (bajo), G. Laks (teclados), C. Blackman (batería), H. Todd (saxo), M. Hunter (trompeta), A. Savory, T. Agee y B. White King (coros). Soporte: D. Spinetta. (Estadio Boca Juniors, 12 y 13/3.)

Aunque supera a la media en muchos aspectos, Lenny Kravitz es uno de esos artistas que las compañías discográficas definen como un «producto». Hay en su música un poco de rock and roll y otro de pop. No se priva de las frases preparadas que seducen al público («esto no es un concierto; esto es una celebración») dijo, por caso, en la primera de las noches de Boca; y también: «las mujeres son lo más fuerte y lo más hermoso que existe»), y se encomienda a Dios («the father») permanentemente. Partiendo de esa base, lo suyo no admite mayores discusiones. Entrega lo que promete y su público -que alcanzó para dos estadios con buena convocatoria y con entradas nada baratas- queda más que conforme. Kravitz canta regular pero tiene mucho carisma y se entrega plenamente sobre el escenario. El repertorio pasó por su último disco, «Bastism», editado el año pasado, pero también por muchos de sus trabajos anteriores, incluso «Let love rule» de 1989. No faltaron hits como «American woman» o «Be», ni baladas como «Stand by my woman», uno de los mejores momentos de la noche, o «Fields of joy». Su puesta, más de concierto que de show en estadio grande, mostró un escenario bien planteado, con buen trabajo de luces. La banda, numerosa y con agregados de metales y coro soul a la clásica formación pop, rindió profesionalmente. No hubo mucho más que eso; pero tampoco se le pide mucho más. Un buen compilado de canciones medianamente conocidas, un artista que es casi siempre más importante que lo que canta, un envoltorio técnicamente impecable y un público que queda satisfecho con lo que se le entrega. Y todos felices.

Dejá tu comentario

Te puede interesar