8 de marzo 2005 - 00:00

Kusturica volvió a hacer sólo un show de amigos

Emir Kusturica y el Dr. Nelle Karajlic: su banda llenó el Luna con un espectáculo donde tocan amigos que improvisan.
Emir Kusturica y el Dr. Nelle Karajlic: su banda llenó el Luna con un espectáculo donde tocan amigos que improvisan.
Actuación de Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra. Con Dr. Nelle Karajlic (voz), D. Sparavalo (violín), E. Kusturica (guitarra), S. Kusturica (batería, coros), Z. Marjanovick (percusión), G. Markosvski (bajo), G. Popovic (tuba), I. Maksimovic (guitarra), N. Petrovic (saxo) y Z. Milosevic (acordeón). (Luna Park, 3 de marzo.)

Si quien encabeza la convocatoria no fuera uno de los más interesantes directores de cine que han surgido en los últimos años, se podría pensar que este show es sólo el de un grupo de amigos divertidos, que no tienen más intenciones que pasarla bien; de hecho, así prefieren reconocerse cada vez que hablan con la prensa. Pero lo que seguramente no ocurriría si únicamente fuera una estudiantina embriagada es que un Luna Park casi lleno los esperara para escucharlos en esta segunda visita a nuestro país.

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra
es un grupo numeroso que juega con los géneros balcánicos y les agrega un poco de rock, otro de punk, otro de ska y un toque gitano. Todo sucede con un ritmo vertiginoso, en un volumen alto, con una marcación de dos tiempos que no varía en todo el show, sin el menor paso por las intensidades bajas -ni las medias- y sin más pretensión que pasar un rato de baile y locura semejante al de cualquier fiesta cuando hasta el tío más recatado ha decidido sacarse la corbata y los zapatos y seducir a la más joven de la reunión. Así de claro.

• Monotonía

Desde lo musical, lo que ofrece esta banda -en el escenario encabezada por el histriónico Dr. Nelle Karajlic-; Kusturica ocupa, en cambio, un secundario papel de guitarrista que ni siquiera habla con el públicono resiste el mayor análisis musical. Es como si se tratara de un único tema, binario, fuerte, danzable, enfurecido. En rigor, hay distintas canciones, y algunos de sus seguidores hasta empiezan a reconocerlas.

Muchas de ellas pertenecen al último film de Kusturica, «La vida es un milagro». Pero todo se funde en esa vorágine que sólo encuentra punto final con el cierre del concierto. Y todos muy felices y transpirados; aunque, afortunadamente, el cine de este gran director siga caminando por sendas más creativas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar