«Para muchas personas la Feria es su encuentro anual con los libros y tendría que servir
a un acercamiento constante a las librerías y a las novedades editoriales», sostiene un expositor.
"Venía cayendo el público en los días hábiles, pero los del fin de semana largo, y fundamentalmente el 1° de mayo, colmaron nuestras expectativas. Se niveló respecto a 2005. Se vieron muchas familias, mucho público juvenil y mucha gente que vino de las provincias. En cuanto a cifra de visitantes, no hay gran diferencia con el año pasado, si estamos arriba es en 3 por ciento", comentó a este diario Horacio García, directivo de la Fundación El Libro, y de la editorial Catálogos.
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«Esos días tuvimos actos culturales a sala llena, pero eso viene ocurriendo desde el principio. Ya en el primero, donde Anselm Grün habló sobre su libro «¿Por qué a mí? El misterio del dolor y la justicia de Dios», no alcanzaron los audífonos para entender lo que decía, porque hablaba en alemán. Se nota que se ha armado una mejor programación. Eso de que haya gente en todas las salas en años anteriores no ocurría», refiere Carlos Alberto Pazos, presidente de la organizadora Fundación El Libro, y revela que «ha habido mayor cantidad de pedidos de colegios para visitar la Feria, sobre todo en el fin de semana largo, que permitió que vinieran contingentes de alumnos de las provincias».
Una cosa que se destaca es que la Feria está más ordenada. Refiere Horacio García que «si hay pocos stands que no tenga que ver con el libro es porque desde el año pasado hay un nuevo reglamento donde se estableció que puede haber solo 10 por ciento de stands que no estén dedicados a libros, y siempre que tengan un interés especial».
El orden de la Feria, el haber mantenido las amplias calles, a pesar de haber dejado afuera algún expositor, porque ya a fin de 2005 estaba totalmente ocupada, es también resaltado por Daniel Divinsky, de Ediciones de la Flor, que considera que «se gastó un poco más en los stands, se buscó ocupar espacios hacia arriba, con carteles y banderolas, y eso permite identificar rápidamente a algunas editoriales».
Cubre una falta
«Un fenómenos interesante es la gente que viene del conurbano, de la provincia de Buenos Aires», señala Graciela Rosenberg, de Lugar Editorial, «la Feria cubre la falta de librerías de sus zonas, se nota que están interesados en las novedades tanto como en los libros que han ido saliendo, piden catálogos para informarse, para saber que se ha estado publicando y, a veces, bien con el nombre de un libro anotado, que le recomendaron y no consiguieron, y se pasan buscando el stand de la editorial que lo publicó».
Tour de compras
Como en años anteriores, y ligados con el boom de visitantes extranjeros a la Argentina, se ven turistas recorriendo la Feria. Según Horacio García: «volvieron los de siempre: chilenos (que ya no vienen con aquellos bolsos que traían para llevarse todo), paraguayos y uruguayos, pero también se ve gente de otros países. Es que la Feria ya forma parte de los tours turísticos, por los alrededores se ven estacionados los buses que los traen».
No deja rédito
«El problema de la Feria es que no deja rédito para los libros el resto del año. Para mucha gente es el encuentro anual con los libros. Vienen acá, compran un par de textos y sienten que han cumplido, que ya tienen lectura para todo el año. La Feria no los impulsa a ir después a las librerías. Más allá de quienes vienen sólo porque la Feria aparece en las agendas de espectáculos. Que haya, además de presentaciones, mesas redondas y charlas de escritores, obras de teatro o shows musicales no está nada mal, todo por lo contrario, es un atractivo necesario, diría imprescindible, pero habría que encontrar la forma de promocionar la lectura permanente, el acercamiento a la librerías. Hoy las de todo tipo, están las mega librerías, las que venden conjuntamente cedés, videos y devedés, pero también están resurgiendo la otras, las tan reclamadas, las que son como las de antes, con libreros que leen y pueden recomendar novelas y ensayos. Librerías, por señalar casos, suntuosas como Eterna Cadencia, en Palermo Hollywood, selectivas, como Guadalquivir, en el Centro, y tradicionales, como Norte en Recoleta», sostiene José Luis Retes, dueño de la librería Dickens (donde se pueden encontrar atractivos saldos editoriales), y ex CEO de las míticas librerías Fausto, «de las que muchos de esos nuevos libreros, que son como los de antes, reconocen ser nuestros herederos», se enorgullece .
Circo criollo
Entre los espectáculos es muy convocante el que realizan los mimos del Grupo Buster Keaton en el stand de Argentores, que recibió el 1° Premio en stands institucionales. Los mimos reviven, en horarios determinados, las obras tradicionales del Circo Criollo «Juan Moreira», en el estilo que utilizaban los Podestá, y «Chispazos de Tradición».
Sólo chicas
Si bien el público es variado por todas partes, el stand de V y R, la editorial de los libros de regalo, acapara a las chicas preadolescentes, que van directo a los libros con estíquers, y adolescentes, que se pasan de mano en mano ejemplares de «Oups. Mensajero del planeta del corazón» o comentan lo que se propone en «Para una chica ganadora». Las madres, en tanto, dejan de estar vigilantes enganchadas en la lectura de «Perdonen nuestros placeres», donde se hace un catálogo de los grandes momentos íntimos de las mujeres.
Suben ventas
Las cifras de venta varían de stand a stand, van de 10 a 25 por ciento más que el año anterior. «Pero si se le descuentan los precios, resulta que finalmente incrementamos las ventas en 10 por ciento», señala Horacio García. «Los visitantes estás comprando, lo demuestra esa cola de gente, libro en mano, de un cuadra que busca el autógrafo, con dibujito incluido, de Maitena, y la enorme que tuvo la sexóloga Alessandra Rampolla cuando se sentó a firmar y también hizo dibujitos, unos soles sonrientes. Lo mejor de ese momento fue cuando alguien -por ejemplo, una chica con su novio bien agarrado de la mano- se le acercaba al oído, le susurraba alguna consulta y, después, le estampaba un beso de despedida en la mejilla. Además, aquí comprobamos que está mejor el mercado, en la Feria descubrimos que hay gente que puede comprar libros caros, los que importamos de España y que tiene precio en euros. Pusimos una mesa con libros como la «Obra selecta» de Cyril Connoly o «Un placer fugaz», que reúne las cartas de Truman Capote, y nos ha ido muy bien. Bueno, el fenómeno de la resurrección de Capote lo vemos a cada momento con la cantidad de gente que se lleva «A sangre fría». Nosotros estamos, en ventas, 25 por ciento arriba», afirma Pablo Avelluto, CEO de Random House-Sudamericana.
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