Más allá de sus nobles cometidos artísticos, las orquestas juveniles cumplen una importante función social, fundamentada en el sinfín de ejemplos que aporta No demanda esfuerzo intelectual el imaginar el poder ejemplificador de los logros de estos jóvenes talentosos ante sus pares: hacer música con otros chicos es ahora «cool», y supera con creces el «aburrimiento», el deambular sin rumbo por los shopping centers.
Ahora bien, a nivel regional, la Unión Europea ha organizado hace décadas una magnífica orquesta de jóvenes; la dirigen, ad honorem, maestros de la estirpe de
El advenimiento de la Orquesta Juvenil de las Américas, creada a imagen y semejanza de sus modelos europeos y asiáticos, viene a paliar el vacío preexistente en términos de una orquesta de jóvenes representativa de las Américas, desde el Yukon hasta Tierra del Fuego.
Hoy la flamante orquesta es una realidad: un centenar de jóvenes de veinte países de las Américas seleccionados por concurso, han volado de Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú, México, Costa Rica, Nicaragua, Bolivia, Venezuela, República Dominicana o Canadá, para ensayar tres semanas con sus colegas norteamericanos en el reconocido Conservatorio de Nueva Inglaterra, y para emprender una gira que los lleva a recorrer once ciudades y siete países de nuestro hemisferio. El presidente de los Estados Unidos y la señora
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