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7 de septiembre 2006 - 00:00

"La novia siria"

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Vestida y sin boda: «La novia siria» habla de las tensiones políticas en Medio Oriente con forma de comedia amarga.
«La novia siria» («The Syrian Bride», Francia, Alemania, Israel, 2004; habl. en árabe, hebreo, inglés y francés). Dir.: E. Riklis. Int.: H. Abbass, M. Khoury, C. Khoury, A. Barhom.

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"La novia siria" es una amarga comedia política, al borde del grotesco, que se vale del relato de una boda imposible de concretar para exponer, una vez más, la irremediable burocracia estatal y los odios raciales en la zona más álgida del mundo, el Medio Oriente. No es la primera vez que el cine de esa procedencia se ocupa de este tema y, a su manera, el film de Eran Riklis hace su contribución desde un punto de vista original, profundizando además en las características de algunos personajes secundarios con sus propios dilemas.

Al igual que en otros casos, es necesario prestar mucha atención (el film da la información suficiente) a la situación política y social que impera en el escenario del film para entender la gran paradoja de esta historia y, consecuentemente, sus efectos casi absurdos.

La familia protagonista es siria y vive en Majdal Shams, barrio druso en las alturas del Golan, territorio ocupado por Israel aunque Siria no lo reconoce. La novia en cuestión, Mona, va a casarse con un sirio, actor de telenovelas, que vive del otro lado de la frontera. Para poder salir de su zona, Mona necesita que Israel le selle el pasaporte: si así lo hace, no podrá regresar: además, Siria tampoco la va a dejar entrar porque tiene ese sello en su documento.

En resumen: que en esa árida tierra de nadie, que se encuentra entre los dos puestos de frontera, familiares y convidados a la boda, vestidos para la ocasión, se derriten al sol mientras esperan que una mediadora de la Cruz Roja (ex mujer del novio, además) logre el milagro de que alguno de los dos países tenga un poco de flexibilidad y permita la celebración.

Más allá de este conflicto, que evidentemente sería incapaz de sostener de por sí todo un largometraje, el guión se prodiga en personajes interesantes y representativos, inclusive-mucho más que el de la novia del título. Su hermana mayor Amal, por ejemplo (a la que le da su identidad la hermosa y gran actriz Hiam Abbass) carga sobre sus espaldas otro dilema: árabe pura, quiere sin embargo romper con la tradición patriarcal e iniciar, pasados los 40, una carrera universitaria.

Hay también dos hermanos con conflictos divergentes: uno está triunfando como comerciante en Italia, y el otro ha roto con la familia y se ha casado con una mujer rusa. El padre, ex militante por la liberación siria y a quien recientemente dejó en libertad Israel, es otro personaje de interés. Todos ellos contribuyen a que el espectador tenga un pantallazo certero del doloroso, y tantas veces trágico, rompecabezas político de la región.

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