21 de mayo 2001 - 00:00
"La poesía cantada está volviendo a estandarizarse"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Dina Rot.
P.: Pero, además, muchos de los cantautores que trabajaban en esa línea tenían un fuerte compromiso político y social que ahora está como pasada de moda.
D.R.: No creo que sea tan así. Es cierto que si uno cantaba a Neruda o a Vallejo, aunque hiciera poemas de amor, los elegía por su compromiso más allá de lo literario. Pero creo también que pueden unirse ambas cosas en otros lenguajes. Cuando Fito Páez hace y canta una canción, está diciendo lo que siente y representando a su tiempo y a mucha gente; y ésa es también una forma de compromiso. Siempre son bienvenidos los artistas que hablan de la realidad. Habrá épocas de más o menos luz, pero los artistas siempre estarán reflejando, de algún modo, lo que sucede a su alrededor.
P.: ¿Por qué dejó de cantar mientras vivió en España?
D.R.: Fue muy duro. No conocía a nadie, estaba herida. En realidad, no fue una decisión, pero fue sucediendo. Me sentí cómoda trabajando como musicoterapeuta, aproveché toda la experiencia que tenía en educación y pedagogía.
P.: ¿Cómo armó el repertorio de «Buena semana»?
D.R.: Cuando decidí hacer un nuevo disco con música sefardí, me puse a buscar y a buscarme en las canciones. Ahí me di cuenta de que eran pocas las que sobrevivían, pero que sobrevivían muy bien. Hice una selección muy minuciosa, investigué, revisé colecciones de canciones, escuché grabaciones de distintos lugares. Y, a partir de tener el repertorio, busqué hacer algo simple, más transparente que mi disco anterior.
P.: ¿Lo va a presentar en vivo?
D.R.: Vamos a hacer un concierto para presentarlo el 21 de mayo en el ICI, donde estarán los amigos y alguna gente que quiera acercase. Quiero que las canciones maduren. Más adelante, aunque todavía no sé cuándo ni cómo, volveré a cantar en vivo, pero ya no solamente con este repertorio; quizás, incluso, vuelva a cantar obras de poetas españoles y latinoamericanos, como ya lo hice hace poco en España, donde fue muy bien recibido.
P.: ¿Le molesta que la gente la identifique como la madre de Cecilia y de Ariel Roth o como la suegra de Fito Páez más que por su trabajo personal?
D.R.: No, para nada. Porque ellos son todos muy talentosos -Fito tocó también en mi disco-y se han ganado con toda justicia el lugar que ocupan. Me siento muy feliz y orgullosa de mis hijos. Nosotros somos muy llorones y a mí Cecilia y Ariel me hacen llorar muchas veces de emoción; vibro con sus éxitos y sus fracasos. Porque, además de buenos artistas, son gente humilde, con una enorme modestia, que le escapan al cholulismo.




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