18 de marzo 2005 - 00:00

La tragedia puesta al servicio del show

Carolina Fal es la dúctil Electra de la anárquica puesta de José María Muscari, quien utiliza la tragedia de Sófocles sólo como excusa para construir otro de sus irreverentes universos temáticos.
Carolina Fal es la dúctil Electra de la anárquica puesta de José María Muscari, quien utiliza la tragedia de Sófocles sólo como excusa para construir otro de sus irreverentes universos temáticos.
«Electra shock» Versión libre basada en «Electra» de Sófocles. Dramaturgia y Dir.: J.M. Muscari. Int.: C. Fal, L. Suardi, S. Galazzi, J. Vallina, H. Acosta, G. Arengo y elenco. Dir. de Arte: C. Morales. Coreog.: L. Biasotto. Mús. Orig. M. García Barbé.

Cuando el director José María Muscari afirma que la «Electra» de Sófocles lo aburrió y que hubiera preferido montar una «Medea» con Moria Casán no está bromeando. Tal como lo explica en el programa de mano de su nuevo espectáculo, la firme decisión del Festival Konex fue la que lo obligó a releer esta tragedia hasta apropiarse de ella luego de adaptarla a sus «insolentes» fantasías. Quizás esto explique el espíritu anárquico de esta puesta que rinde culto al mundo del rock, las fiestas electrónicas y la estética de videoclip.

Todo sucede a un ritmo vertiginoso, en un ambiente de show y pasarela, con bailarines por doquier, música a todo volumen y un vestuario divertido y extravagante que parece condensar varias líneas de disfraces.

Con buena dosis de ironía, el mismo Muscari se ocupa de explicarle a los espectadores que esta propuesta fue pensada para un espacio alternativo (una vieja aceitera ubicada en Sarmiento al 3100, futura sede de la Ciudad Cultural Konex). Pero el incidente de Cromagnon y las inspecciones que decretó más tarde el Gobierno de la Ciudad, terminaron trasladando todos los espectáculos del Festival Teatro Griego a salas convencionales.

• El misterio Fal

«Electra shock» logra su objetivo de entretener al público y pese a haber sido concebida como un irreverente boicot al texto de Sófocles, la tragedia original se impone al fin (aunque sea a jirones) gracias a la excelente actuación de Carolina Fal. Su Electra es una criatura sensual, apasionada y desbordante de dolor, y hasta se da el gusto de protagonizar un número musical con sorprendente garra y energía. Cómo hace Fal para no desconcentrarse durante una hora y media de alocado show, es un misterio. La actriz tiene que sortear todo tipo de obstáculos: burlas, parodias, interrupciones, cambios de registro dramático y en especial el permanente acoso del coro -todos jóvenes y esculturales- que en su rol de asistentes de escena se ocupan, entre otras cosas, de manipular a los actores, pasarles letra o criticar sus actuaciones.

Aún así la tragedia sigue adelante y sobrevive a las escenas cómicas y a los comentarios iconoclastas de su director, que además tiene a su favor las muy buenas interpretaciones de Horacio Acosta, Guillermo Arengo y en especial la de Stella Galazzi (realmente desopilante como la malvada Clitemnestra).

«Electra shock»
es una lucha de exhibición, en la que Muscari combate cuerpo a cuerpo contra un género del que parece desconfiar o que en todo caso considera ya perimido. Al poner la tragedia al servicio de su show, y no a la inversa, se alejó deliberadamente de Sófocles y de la esencia de su obra, convirtiendo a «Electra» en otro universo temático (antes lo hizo con la moda, el mundo gay, los talk shows, etcétera) al que resulta entretenido visitar.

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