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7 de marzo 2007 - 00:00

Laplace, tras un papel antipático

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Víctor Laplace inaugura mañana la temporada del Teatro San Martín con «Camino al cielo», donde interpreta oficial nazi culto y refinado.
Víctor Laplace será un comandante nazi en la obra «Camino al cielo» («Himmelweg»), del dramaturgo español Juan Mayorga, que subirá a escena mañana en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín con dirección de Jorge Eines. Dicha producción abrirá la temporada 2007 del Complejo Teatral de Buenos Aires, con un elenco integrado por Horacio Roca, Ricardo Merkin, Martín Slipak y otros.

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Rodeado de papeles y con su notebook abierta, Laplace compartió un diálogo con este diario sin despegarse de su mesa de trabajo. Según dice, está a punto de terminar el guión de su próximo largometraje -escrito en colaboración con Santiago Carlos Oves- en donde intenta recrear la vida privada de Perón. «Es un Perón íntimo, que se enamora, tiene dudas y atraviesa diferentes exilios en Paraguay, Venezuela, Cuba y España. La película termina cuando él cierra su residencia madrileña de Puerta de Hierro para volver a la Argentina».

También está ocupado en el lanzamiento de «Angelelli. La palabra viva», el film que rodó en La Rioja junto con Fernando Spiner en memoria del obispo Enrique Angelelli, y que será presentado en el Festival de Mar del Plata el 12 de marzo. En cambio, el documental suyo «La otra Argentina», filmado entre 2002 y 2004 durante la gira que emprendió con «Made in Lanús», aún no tiene fecha de estreno.

El papel que asumirá en «Camino al cielo» parece generarle algunas dudas: «Es un personaje muy complejo y yo acepté hacerlo en función de las ideas que sustenta la obra. Pero no es un papel complicado, que produce rechazo». La obra de Mayorga, está basada en un hecho real. «Un hombre de la Cruz Roja visita un campo de concentración para averiguar si los rumores que circulan en relación a él son ciertos -informa el actor- pero el comandante a cargo arma toda una representación para que este hombre no vea nada de lo que le han dicho que iba a ver y logra engañarlo».

Periodista: La obra tiene la virtud de reflexionar sobre el Holocausto a través de la teatralidad, e incluye escenas como la de esos niños que son obligados a simular que juegan.

Víctor Laplace: Es una obra dura, yo lo sé, y más en este momento en que la gente sólo consume televisión. «Camino al cielo» muestra cómo tendemos a esconder la cabeza para no ver las tragedias que ocurren a diario, o cómo las justificamos con razones inexplicables. Y también demuestra que la mentira y la cobardía son formas de la crueldad.

P.: El personaje de la obra es un hombre culto y seductor. No responde al estereotipo del jerarca nazi.

V.L.: Es un hombre refinado, y está tan metido en el arte que encuentra un abanico de posibilidades en su nueva misión. Este comandante tiene la posibilidad de concretar el sueño más maravilloso que un director pueda tener, la realización de una obra de arte total. Cita a los clásicos, habla del humo que cubre los bosques... que no es otra cosa que el humo de los crematorios. Sublima el horror de su tarea a través de algo artístico. Creo que la obra nos va a enfrentar, a los actores y a los espectadores, con nuestra peor parte.

P.: Curiosamente, la obra incluye un homenaje al actor.

V.L.: Sí, es muy interesante cuando el comandante habla de la melancolía del actor. «Entonces comprende, de golpe, algo terrible: comprende que cuando un actor está clavando un clavo, está clavando un clavo y, al mismo tiempo, no está haciendo nada. Cae el telón y el actor se encuentra con el martillo en la mano, no sabe qué hacer con ese martillo. Cae el telón y el actor vuelve a la vida. Y no siempre la vida es agradable.»

Entrevista de Patricia Espinosa

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