Los protagonistas, que indudablemente gozarán de la adhesión de los chicos, son el león Alex, la cebra Marty, la hipopótama Gloria, la jirafa Melman, y un grupo de pingüinos « psicóticos» cuya definición como tales produce el mayor rasgo de humor, sólo en la Argentina, y obviamente de manera involuntaria a las intenciones de sus autores.
Técnicamente, el film tampoco llega a alcanzar los óptimos estándares de
Divertidas son las escenas de la fuga de la cebra, la persecución de sus compañeros hasta la Grand Central Station (uno está esperando la escena del cochecito como en
Pero queda la otra, larga segunda mitad, cuando atrapados en un barco terminan en Madagascar. después de que los pingüinos los desvían de su ruta a Kenya. Allí, la película parece cambiar de manos. El ámbito selvático, pese a los esfuerzos puestos en la creación de un divertimento musical y de comedia, con el añadido de lémures, no remonta en inspiración, y el interés de los mayores se va hundiendo más en consecuencia. Un film mucho más indicado para chicos, evidentemente.
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