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13 de agosto 2007 - 00:00

Mijalkov enjuicia a Rusia tras una década sin filmar

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Mijalkov volvió al cine luego de 10 años sin filmar y una fallida tentativa presidencial. En su versión de «Doce hombres en pugna», el tribunal ruso juzga a un joven checheno.
Moscú (EFE y Especial) - El último gran cineasta ruso vivo, Nikita Mijalkov («Pieza inconclusa para piano mecánico», «Ojos negros», «La esclava del amor»), rompe casi una década de silencio con una nueva versión de la famosa película «Doce hombres en pugna» de Sidney Lumet, que competirá en el próximo Festival de Venecia. «Si no entretienes al espectador, lo pierdes», asegura Mijalkov, de 61 años, que no había dirigido ninguna película desde la fallida «El barbero de Siberia» (1999).

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Valiéndose de la línea argumental del film de Lumet, «12» es sobre todo un caleidoscopio de la actual sociedad rusa, sumida en una aguda crisis de identidad nacional desde la caída de la Unión Soviética. Mijalkov no se anda por las ramas y aborda los graves problemas de convivencia entre la mayoría «blanca y rusa» y las minorías étnicas procedentes del Cáucaso y Asia Central. El antisemitismo ruso también ocupará un lugar predominante en el libro.

Al igual que en la versión original del film, los doce miembros del jurado popular deben ponerse de acuerdo a la hora de emitir unánimemente un veredicto, discusiones en las que invierten los 90 minutos de película. En este caso, el acusado es un muchacho checheno que presuntamente mató a su padre adoptivo, un oficial del Ejército ruso, lo que coloca a los miembros del jurado ante un dilema moral, más que legal.

En Rusia existen los jurados populares pero toman sus decisiones por mayoría, no por unanimidad, y lo mismo ocurre hoy en día en muchos estados norteamericanos. «Los rusos nunca vivirán en el marco de la ley. En la ley no hay nada personal. Y los rusos sin relaciones personales son inútiles. Ni robar ni guardar», asegura uno de los personajes. La prensa rusa ya da por hecho que el film no contentará a nadie y será, con seguridad, será objeto de críticas tanto por parte de los nacionalistas, como de comunistas y liberales.

Como guiño al espectador, Mijalkov decidió estrenar la película coincidiendo con el 50 aniversario de la de Lumet (1957), un clásico interpretado en su papel principal por Henry Fonda. «Lo que me gustaría es que la película la viera cuanta más gente posible. Espectadores de todas las edades y de todos los grupos sociales», señala.

Mijalkov, que comenzó su carrera como actor en los años 60, interpreta al presidente del jurado y es uno de los protagonistas de la película que incluye a un elenco de conocidos actores rusos. Entre los personajes figuran un obrero al borde de la jubilación, un graduado por Oxford, un liberal, un empresario, un actor de teatro y el director de un cementerio.

En cuanto a las posibilidades de éxito en el Festival de Venecia, que comienza el próximo 7 de septiembre, Mijalkov se mostró pesimista. «No creo que esta película pueda ser entendida de la misma forma por los espectadores extranjeros que por los rusos», dijo.

El cineasta ruso recibió el León de Oro en 1991 por «Urga, el territorio del amor», una historia ambientada en las praderas de Mongolia.

Mijalkov ha mantenido en los últimos años una intensa actividad social y política, y actualmente, entre otros cargos, es presidente del Fondo de Cultura de Rusia. Muchas veces criticado por sus posturas nacionalistas y su defensa de la monarquía y la iglesia ortodoxa, Mijalkov consiguió un acta de diputado en 1996 -renunció poco después- e inclusive se planteó la posibilidad de postularse por la presidencia rusa en 2000.

De hecho, muchos críticos creyeron ver en «El barbero de Siberia» un acto de propaganda electoral, ya que el director interpretaba en la película al zar Alejandro III. El primer gran reconocimiento como director le llegó en 1977 por «Pieza inconclusa...», premiada en los festivales de San Sebastián y Chicago.

En 1987 obtuvo un gran éxitocomercial y de crítica con «Ojos negros», cuyo protagonista, Marcelo Mastroianni, fue distinguido con el premio al mejor actor en Cannes. La academia de Hollywood concedió a Mijalkov un Oscar a la mejor película extranjera en 1994 por «Sol ardiente», en la que interpreta a un héroe bolchevique perseguido durante las purgas de Stalin.

Esta extraordinaria película, que mostraba sin subrayados obvios la vida cotidiana en tiempos del stalinismo, tendrá una segunda parte según lo que ha anunciado su director, y su rodaje comenzará poco después de la celebración del Festival de Venecia.

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