5 de septiembre 2007 - 00:00

Mnouchkine: "Sólo sabemos valorizar en las pérdidas"

Ariane Mnouchkine: la fundadora del Théâtre du Soleil ydirectora de «Molière» presenta su nueva creación en elFestival de Buenos Aires, «Les éphemères».
Ariane Mnouchkine: la fundadora del Théâtre du Soleil y directora de «Molière» presenta su nueva creación en el Festival de Buenos Aires, «Les éphemères».
La directora francesa Ariane Mnouchkine, creadora del célebre Théâtre du Soleil, es una de las figuras más respetadas de la escena internacional, prácticamente a la par del prestigioso director inglés Peter Brook, con quien la francesa tiene muchos puntos en común. Al igual que él, Mnouchkine ha dedicado toda su vida a experimentar con nuevas formas escénicas en la búsqueda de un teatro popular, humanista y de óptima calidad, en el que suelen confluir Oriente y Occidente.

Ambos cultivan la noción de tribu o familia dentro de sus compañías, tienen una mirada crítica sobre la actualidad política y social, y comparten la costumbre de incluir en sus elencos a gente de distinta lengua, raza y religión.

Mnouchkine acaba de llegar a Buenos Aires -donde se la recuerda sobre todo por sus películas «1789» (1974) y «Molière» (1978)- para participar de la sexta edición del Festival Internacional de Buenos Aires, donde dará a conocer su último espectáculo «Les éphemères» («Los efímeros») de casi ocho horas de duración, estrenado en 2006 y con el que obtuvo una amplia repercusión en el Festival de Avignon de este año. En su diálogo con este diario, la directora dijo que «los efímeros, naturalmente, somos nosotros, los seres humanos. Pasamos demasiado rápido por esta vida y nunca hay tiempo para celebrar el presente. Sabemos que somos mortales y a la vez no lo sabemos. Tenemos momentos felices y sólo los reconocemos cuando ya han desaparecido».

«Les éphemères» es una creación colectiva de la que participan cuatro generaciones de actores que aportaron sus experiencias, sueños, recuerdos de infancia y fantasías, al igual que la directora. «En este espectáculo hay vidas, no instantes», agrega Mnouchkine. «Somos muchos contando historias cortas. Pero, le aclaro que en otros espectáculos hemos contado una sola historia en 8 horas. El tiempo es muy relativo. En Francia tenemos un refrán que dice: 'Para el perezoso las horas son largas y el año corto'».

El espectáculo cuenta con escenas cinematográficas (el subtítulado se proyecta en video para no perturbar las imágenes de la obra). «Habla de la belleza del hombre y la mujer» -dice la directora-, «de lo difícil que nos resulta valorarla sino es a través de la pérdida, la muerte, las separaciones. Aquí hablamos de momentos felices. No hablo del Festival de Cannes, sino de una pequeña cena, un momento compartido con un niño, ese tipo de cosas que recién valoramos cuando ya pasaron. Hay que ser muy maduro, muy fuerte y muy sabio para reconocer: éste es un momento feliz.»

La visita del Thèatre du Soleil (una troupe de casi 70 personas, que incluye equipo técnico y varios chicos de entre 8 y 11 años) es un lujo que parecía irrealizable debido a los costos y a la apretada agenda de esta artista, que hace dos años se atrevió a dictar un seminario en Kabul con el que dio origen a un grupo de teatro afgano. Después de actuar en Buenos Aires, Porto Alegre y San Pablo (Brasil) «Les éphemères» se presentará en Taiwán.

El Thèatre du Soleil funciona desde 1964 en la Cartoucherie de Vincennes, a pocos kilómetros de París, y desde hace años es un lugar de peregrinaje para los amantes del teatro.

Periodista: ¿Por qué duran tanto sus espectáculos? ¿No es exigirle demasiado al espectador?

Ariane Mnouchkine: Yo he visto espectáculos de una hora y media en los que me aburrí muchísimo. El problema no es la duración sino la emoción que un espectáculo transmita. En el nuestro, que en realidad dura 7 horas y media, hay mucha emoción. Les va a parecer que dura una hora... ¡o menos! Los argentinos van a cambiar de costumbres después de verlo y además... Las puertas de la sala no van a estar cerradas con llave, el que quiera irse...

Mientras mostraba a un pequeño grupo de periodistas por la sala en donde se trabaja las 24 horas para el armado de la escenografía, el restaurante y los camarines de los actores, Mnouchkine aclaró: «En realidad, la función comienza una hora después de que el público llega a la sala. Esto es así en todos nuestros espectáculos, siempre hay música en vivo y camarines a la vista. Cuando los espectadores ingresan a la sala sienten los olores de la cocina (esto tiene mucho que ver con la obra), observan el colorido del espacio y ven maquillarse a los actores. De esta manera va despejando su cabeza de las tensiones del afuera y se va metiendo poco a poco en el universo de la obra, sabiendo, además, que podrán quedarse a comer algo rico.»

P.: ¿Por qué tardó tanto en venir a América del Sur?

A.M.: Parece increíble que pasaran 34 años antes de poder poner un pie en América Latina. Pudimos hacerlo gracias a la obstinación de Graciela Casabé. Antes hubo problemas de políticas culturales y económicos.

P.: ¿A Taiwán va a llevar esta misma versión de Les éphemères?

A.M.:
Por supuesto no cambio mis espectáculos en función del público.

Entrevista de Patricia Espinosa

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