Jean Claude
Brialy,
fallecido en
París, actuó
en 200
películas
con los más
importantes
realizadores
de su país.
París (AFP, ANSA) - Jean Claude Brialy, uno de los grandes actores del cine francés, murió el miércoles a los 74 años después de una larga enfermedad, informaron ayer sus familiares. Llamado, por su elegancia, el «Cary Grant francés», Brialy actuó en más de 200 películas a lo largo de medio siglo de carrera.
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Nacido el 30 de marzo de 1933 en Aumale, Argelia, donde su padre militar estaba destinado, Brialy vivió luego su infancia y adolescencia en Estrasburgo, en cuyo Conservatorio obtuvo su primer premio interpretativo y luego se inscribió en el Centro de arte dramático del Este, en contra del deseo familiar. Su servicio militar en Baden-Baden, Alemania, donde fue inscripto al servicio de cine del ejército, le posibilitó rodar su primer cortometraje «Chiffonard et Bon Aloi». En esa época simpatizó con varios actores en gira teatral, como Jean Marais, que lo alentaron a continuar con su vocación.
En París, frecuentó a los jóvenes de «Cahiers du cinéma», y fue Jacques Rivette el primero que lo contrató para su corto «Le Coup du berger», en 1956, pero su primera aparición en un largometraje fue en «L'ami de la famille», de Jacques Pinoteau». Luego, apareció en un pequeño papel bajo las órdenes de Jean Renoir en «Elena y los hombres», en 1956, y desde entonces su carrera ininterrumpida lo llevó a trabajar con los mayores directores de su país, además de participar activamente en la llamada «nouvelle vague».
Entre sus incontables películas, actuó en «Los 400 golpes» y «La novia vestía de negro», de François Truffaut, «Ascensor para el cadalso» y «Los amantes» de Louis Malle, «El bello Sergio» y «Los primos» de Claude Chabrol, «El fantasma de la libertad», de Luis Buñuel, «Robert y Robert», «Edith y Marcel» y «Los unos y los otros», de Claude Lelouch, «La rodilla de Clara» de Eric Rohmer, «Una mujer es una mujer», de Jean-Luc Godard, «El juez y el asesino» de Bertrand Tavernier, «Una mujer inquietante», de Claude Miller y «La reina Margot», de Patrice Chéreau.
Como director, realizó «Eglantine» (Concha de Plata a la mejor dirección en 1971 en San Sebastián), «Les volets clos» (1972), «Un amour de pluie» (1974) y «Le bon petit diable» en 1983.
También un hombre de teatro, en el que debutó en los años 50, y era propietario de la sala «Les Bouffes parisiens», donde el año pasado tenía en cartel una obra basada en sus recuerdos.
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