Murió Mirella Freni, una de las grandes sopranos del siglo XX

Espectáculos

En el Colón debutó tardíamente, en 1998, e hizo "Fedora" (con Plácido Domingo) y "La Bohème".

La soprano italiana Mirella Freni, una de las voces más destacadas de la segunda mitad del siglo XX, murió en su casa de Modena tras una larga enfermedad. El próximo 27 de febrero habría cumplido 85 años. Freni fue una de las cantantes más reconocibles del mundo de la lírica, y llevó el bel canto a los principales teatros del mundo. En nuestro país debutó tardíamente en el Teatro Colón, en 1998, en una producción de “Fedora” de Umberto Giordano, junto a Plácido Domingo y Sherril Milnes, y al año siguiente regresó para hacer “La Bohème” con Luis Lima. Coetánea y conciudadana de Luciano Pavarotti, con quien se conocían desde niños, actuaron numerosas veces juntos. Nacida en Modena el 27 de febrero de 1935 con el nombre de Mirella Fregni, debutó en 1955 en el papel de Micaela en “Carmen”, en el Teatro Municipal de su ciudad.

En los primeros tramos de su carrera se destacó por esos papeles medianos o pequeños, que cantaba con exquisitez, como Susanna en “Las bodas de Figaro” y Zerlina en “Don Giovanni”, ambas de Mozart, y Nannetta en el “Falstaff” de Verdi. En 1963 se consagró con su Mimi en “La Bohème” de Puccini, que cantó por primera vez en una producción de la Scala de Milan, dirigida en la escena por Franco Zeffirelli y musicalmente por Herbert von Karajan, quien se convirtió en uno de los mayores sostenedores de su carrera. Con ese papel, dos años más tarde hizo su debut en el Metropolitan Opera de Nueva York, teatro al que volvería regularmente para cantar Adina en la ópera de Donizetti “L’Elisir d’Amore”, Liù en “Turandot” de Puccini, y Juliette en la “Roméo et Juliette” de Gounod, junto a Franco Corelli, con quien grabaría una canónica versión de esta ópera francesa.

A medida que alcanzaba la madurez y su voz se tornaba más sólida y algo más oscura, cantó papeles más comprometidos como Desdemona, en el “Otello” de Verdi, la Aida de la ópera homónima, del mismo compositor, y Manon Lescaut de Puccini. En Salzburgo, con dirección de Karajan, hizo la Elisabetta del “Don Carlo” de Verdi.

Su primer esposo fue el director de orquesta Leone Magiera, habitual acompañante de Pavarotti en todas sus giras, y el segundo fue el bajo búlgaro Nicolai Ghiaurov, quien la introdujo en el repertorio eslavo, dentro del cual cantó papeles como la Tatiana de “Eugene Onegin”, de Tchaicovsky, y Lisa en “La dama de Pique”, del mismo autor. Durante sus últimos años, aunque nunca se retiró oficialmente, dedicó su vida a la docencia.

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