Ayer se estrenó en Nueva York el film de Oliver Stone «World
Trade Center», mientras la prensa seguía preguntándose si
esa ciudad ya estaba en condiciones de ver una película así.
Nueva York (EFE y AFP).- Los neoyorquinos valoraron ayer de forma positiva el estreno mundial del film «World Trade Center», de Oliver Stone, el primero sobre la tragedia del 11-S en las Torres Gemelas. Miles de personas se tomaron una pausa en sus trabajos para llenar las salas de cine de la ciudad y ser los primeros en juzgar uno de los estrenos más esperados del año.
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Antes de su estreno, la película ya había provocado opiniones encontradas entre aquellos que decían que era demasiado pronto para un largometraje de esa crudeza, y quienes piensan que podría servir de catarsis.
Si embargo, serán los propios espectadores norteamericanos quienes contestarán a la pregunta más extendida en los medios del país estos días: ¿están los estadounidenses preparados para ver un film sobre una herida que aún no ha cicatrizado? El propio director, Oliver Stone, ha manifestado en varias entrevistas que se trata de una película sobre «emociones», en la que ha tratado de huir de la polémica que ha marcado toda su carrera profesional para mostrar con simpleza el drama del 11-S.
Incluso los críticos, habitualmente bastante duros con las intrigas políticas propuestas por Stone, han alabado al director por su «contención» y «patriotismo». Entre ellos se encuentra el crítico Roger Friedman, que en su foro cinematográfico de la conservadora cadena Foxnews.com se desborda en elogios hacia el film y su director. «Un documento elegante, poderoso, conmovedor, genuino y personal de los horrores que ocurrieron dentro y fuera del World Trade Center», asegura. «Ningún otro director estadounidense puede pasar tan rápidamente de lo íntimo a lo épico, llenando incluso los momentos tranquilos con la más viva emoción», destacó «The New York Times».
Sin embargo, al film de la Paramount, que a pesar de su espectacularidad «sólo» costó 65 millones de dólares, le será difícil superar los 20 millones de dólares de recaudación durante sus primeros cinco días de proyección, según los especialistas. Una cantidad irrisoria, si se tiene en cuenta que el otro film polémico estrenado en los últimos meses, «El código Da Vinci», recaudó su primer fin de semana 77 millones de dólares.
Paramount no escatimó precauciones: rodaron la película lejos de Nueva York (en Los Angeles) y multiplicaron las proyecciones para los socorristas y los familiares de los desaparecidos, prometiendo además una parte de las ganancias a las asociaciones de las víctimas.
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