23 de enero 2020 - 00:00

Ni con animales digitales mejora en 2020

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Poco queda en esta segunda remake del personaje creado por Hugh Lofting hace un siglo, salvo que Dolittle sigue siendo un doctor con el don de hablar con los animales. Esta versión es uno de esos despropósitos memorables con los que Hollywood nos suele sorprender cada tanto, y justamente por sus dimensiones gigantescas la película no es tan desastrosas como se podría suponer. Pero está claro que solo un Tim Burton habría podido llevar adelante un producto de este tipo basado en una premisa delirante en la que Dolitlle recorre medio mundo junto a sus animalitos inteligentes, por lo que sólo él sabe comunicarse para encontrar el antídoto que salve a una joven reina Victoria al borde de la muerte.

Robert Downey Jr., también productor ejecutivo, parece un primo cercano del Sherlock Holmes que interpretó tan bien, lo que no es muy útil para superar a las docenas de animales parlantes que son los verdaderos protagonistas del film. Hay un grupo básico que incluye un oso polar, un gorila temeroso, un ganso torpe y una ardilla vengativa, pero también pulpos, libélulas, hormigas, perros con anteojos y hasta una ballena, que aparece en una de las pocas escenas realmente divertidas y épicas al nivel que el presupuesto de casi 200 millones podría aspirar.

Lo cierto es que la catarata de animales digitales, algunos más caricaturescos que otros, ya en el segundo acto se vuelve abrumadora y un tanto insoportable –mejor ni imaginar lo que será esto con las voces de Emma Thompson, Ralph Fiennes y Selena Gomez dobladas al castellano. La aparición de Antonio Banderas como un soberano árabe hace descansar un poco a los bichos, que pronto retoman su estelaridad. La direccion de arte y la fotografía de Guillermo Navarro son excelentes, pero el conjunto tal vez sólo entretenga a chicos muy chiquitos.

D. C.

“Dolittle” (EE.UU., 2020). Dir.: S. Gaghan. Int.: R. Downey Jr, A. Banderas, M. Sheen.

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