"No debes estar aquí"

Espectáculos

«No debes estar aquí» (Esp.-Arg.-Fr., 2002, habl. en esp.) Dir.: J. Rispa; Guión: N. Cabaña, E. Ozuelo; Int.: P. Echarri, T. Ulloa, M. Aguilera, P. Punzano.

Hace mucho, para judíos y musulmanes, Iblis era un arcángel en desgracia, símbolo de la desesperación, condenado a vagar por la tierra capturando almas humanas. Más tarde, en «El paraíso perdido», John Milton lo hizo líder de los ángeles rebeldes. En estos tiempos, Iblis es solo el nombre de una banda metálica filipina. Ahora, es el seudónimo de un chateador maldito en la cinta hispano-argentina que hoy nos toca.

La película empieza, precisamente, con una cita del Corán, aquella donde el arcángel se niega a postrarse ante un pedazo de arcilla, aunque se trate de una creación divina. Cabía entonces esperar un desarrollo acorde con semejante epígrafe. Lástima, ahí se termina la sapiencia de los libretistas.

El resto, es simplemente una suma de lugares comunes bastante superficiales y tramposos, tomando un poquito de «Crash», otro de «Scream», otro de «El club de la pelea», bastante de «Sé lo que hicieron...», etc. Pero no se trata de una película americana para jóvenes, sino de una imitación española para jóvenes, que si estuviera doblada al inglés ni siquiera parecería española... salvo por su contaminación argentina.

En efecto, el protagonista
Pablo Echarri hizo que los gallegos terminaran carajeando y usando una camiseta de Independiente. Otra lástima: ahí terminan también los guiños, y el resto es apenas una película de fórmula, sobre unos chateadores que en busca de emociones fuertes se largan a vivir experiencias límites bien concretas, de las que solo dos podrán salir vivos si entregan su alma al diablo.

En su descargo, corresponde decir que, si bien esta cinta de «Internet, sexo y violencia» no soportaría mayores análisis, cumple debidamente su cometido: incentivarles la adrenalina a las seguidoras de
Echarri, y también a las de Tristán Ulloa («Lucía y el sexo»). Acompañan, la música de Federico Jusid, y las bonitas Marian Aguilera (la rubia mala) y Pilar Punzano (la morocha buena, pero no virgen).

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