"Nueva York es aún el centro del mundo"

Espectáculos

Mike Wallace, uno de los más destacados historiadores norteamericanos estuvo unos pocos días en Buenos Aires. Vino acompañando a su esposa, la poeta y novelista mexicana Carmen Bullosa. Se divertía explicando que no era el conductor del programa «60 minutos», su homónimo, y que por lo tanto ni entrevistaba ni daba entrevistas.

Mike Wallace
, se doctoró en historia en la Universidad de Columbia y es profesor emérito de John Jay College of Criminal Justice. En 1999 ganó el premio Pulitzer con «Gotham: A History of New York City to 1898», primer tomo de su historia de la ciudad de Nueva York.

Periodista
: ¿Por qué llamó «Gotham» a su historia de Nueva York?

Mike Wallace: Gotham es un pequeño pueblo en Inglaterra, cerca del Bosque de Sherwood, que la literatura y el cine dan como el «hogar» de Robin Hood, y que no tiene ningún interés. En la Edad Media, era una aldea proverbialmente habitada por idiotas. Era «la ciudad de los locos» sobre la que se hacían chistes. Shakespeare cuenta que se divirtió leyendo el libro de chistes sobre Gotham. Pero esa locura tenía otro sentido, era una ciudad de sabios idiotas que se hacían pasar por locos para conseguir lo que querían. Hay una historia muy famosa de un rey que llegó a Gotham y le tomaron el pelo, y hubo que perdonarlos porque eran « locos». A comienzos del siglo XIX en NuevaYork, Washington Irving, que no era aún un novelista famoso pero si un satirista de las costumbres de la ciudad, escribió artículos en los que se burlaba de los ricos neoyorquinos llamándolos sarcásticamente « gothamitas». Pero la gente de Nueva York lo tomó en el sentido de aquellos capaces de realizar actuaciones para lograr grandes negocios, por ejemplo comprarle su territorio a los indios. Esos gothamitas fueron capaces de la «locura» de comprarles Nueva York por 24 dólares. El apodo de Gotham ha tenido sus ondas, ha estado de moda y ha pasado al olvido. En 1939 logró su mayor difusión cuando Bob Kane, el creador de Batman, buscando un nombre para la ciudad de su historieta pasó por la Quinta Avenida, por el Gotham Hotel, la joyería Gotham, que mantenían ese nombre de la última vez que había estado de moda, y se dijo «eureka».


P.:
¿Cuál fue la intención de su libro?

M.W.: Contar la historia de Nueva York a partir del trabajo de académicos que por su especialización han tenido que tomar sólo un camino, y en la vida real esos caminos se cruzan y ocurren al mismo tiempo. Habitualmente, sólo los novelistas pueden mostrar esa suma de acontecimientos. «Gotham» va en ese sentido: es la arquitectura, las finanzas, los inmigrantes, la sexualidad, el crimen, el periodismo, una ciudad en movimiento.


P.:
¿Qué consideró lo central de Nueva York?

M.W.: En el primer tomo, que va de la Edad de Hielo a 1900, hay muchos elementos importantes, pero el más trascendental es que Nueva York emerge como el punto de intersección entre Europa y los Estados Unidos. Es el puerto de entrada para el capital, el trabajo, la cultura, las ideas de Europa, y de donde salen productos agrícolas y, luego, industriales, que comienzan a crecer explosivamente. Pasó de pueblo sin importancia a ser el centro financiero, corporativo, científico, profesional, de los medios y el entretenimiento, la capital de los Estados Unidos. En un famoso acuerdo entre el capital del norte y los esclavistas del sur, la capital pasó a Washington. Pero Nueva York siguió siendo centro. En los próximos volúmenes voy a explicar como Nueva York se transformó en centro del mundo.


P.:
¿Y su relevo de París como centro de la cultura?

M.W.: Durante la Primer y Segunda Guerra muchos franceses viajaron a Nueva York y, aunque después regresaron a Francia, provocaron cambios en la cultura. Por ejemplo, los surrealistas dieron lugar al expresionismo abstracto, otro nexo entre Europa y América. Luego de la guerra, el dinero atrae a la cultura. Y cuando las ONU viene a Nueva York, es el reconocimiento de Europa que el centro de gravedad se ha corrido.


P.:
¿Cuál es hoy el lugar de Nueva York?

M.W.: Por el momento los Estados Unidos siguen siendo el poder hegemónico del planeta, y Nueva York es su símbolo. Acaso, dentro de cien años (sonríe), el poder pase a Beijing. Hoy Nueva York está en muy buena forma y sigue siendo punto de cruce de desarrollos financieros y culturales, pero su posición central ya no es lo que fue antes. Los neoyorquinos se movieron, esparciéndose por diversos estados, pero Nueva York junto a Hollywood sigue siendo el centro de la cultura privada capitalista. Es posible que con internet se disperse aún más su autoridad cultural, pero eso no ha ocurrido aún.


P.:
¿Cómo se vive en Nueva York después del 11 de setiembre?

M.W.: Cuando ocurrieron los atentados muchos neoyorquinos creyeron que era el final de la vida tal como la conocíamos y que hasta la ironía iba a morir. Sostuve que no iba a ser así porque Nueva York es uno de los organismos sociales, políticos y culturales más complejos que ha construido el hombre. Y algo así de grande tiene una inercia enorme y no se sale de su órbita por atentados, por horribles que estos sean. Lo ocurrido iba a ser una herida, pero muy poco iba a cambiar en la vida de la ciudad. Hubo hechos que en el pasado tuvieron un efecto mayor en NuevaYork, como los motines raciales de donde nació el movimiento de Derechos Civiles. el cambio de las relaciones raciales en Estados Unidos, un fenómeno identificado con Martin Luther King, el sur y la Iglesia, cosa que es verdad; pero también es verdad que Martin Luther King sin la ciudad de Nueva York no hubiera llegado a ningún lado.


Entrevista de Máximo Soto

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