ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

10 de agosto 2007 - 00:00

Nuevo debate: el papel del cine para adultos

ver más
Meses atrás los productores de material pornográfico de los Estados Unidos decidieron dar su apoyo al HD DVD. En el mercado del video hogareño existe una fuerte controversia respecto de estas películas: por un lado, están quienes sostienen cuestiones éticas y de política empresaria por encima de otras consideraciones. Por el otro, todo un sector de la industria explica que el entretenimiento porno es una realidad que mueve millones de dólares, y que existe demanda a satisfacer. Los defensores de la etiqueta XXX afirman que sus productos serán determinantes a la hora de declarar a un ganador en la guerra de los formatos del DVD de alta definición, y que por tal razón, el HD DVD lleva ventaja.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Pero desde principios de este mes, una compañía japonesa ofrece la posibilidad de replicar contenidos pornográficos en Blu-ray, tarea que ejecuta en su fábrica radicada en Taiwán y con tecnología adquirida a la propia creadora del formato. El vocero de la empresa en los Estados Unidos desmintió las afirmaciones de la industria porno, asegurando que es falso que la compañía esté bloqueando la producción de esos contenidos en Blu-ray y que, sencillamente, es política de la filial no trabajar con pornografía.

Mientras los defensores de una u otra postura siguen con esta peculiar pelea, es interesante analizar los componentes implicados en el tema. Permanentemente se habla de globalización, pero con los casos particulares a la vista se puede apreciar cuánto de homogeneización y de hegemonización pretende tal proceso. La autocensura o la censura previa son conductas ampliamente aceptadas en la sociedad norteamericana, avaladas por cuestiones religiosas, tangibles no sólo en el universo del cine sino en todos los aspectos de la cultura. Pero ese criterio no es aplicable en todo el mundo. En el caso del cine, específicamente, los asiáticos tienen una visión totalmente diferente, y entre los musulmanes, muchas películas calificadas como prohibidas para menores de 13 años pueden resultar altamente ofensivas. Todo es según el color del cristal con que se mira.

Mientras sigue el debate, algunos especialistas sostienen que el verdadero enemigo en la guerra de los formatos, son los millones de reproductores de DVD que existen y la emergente posibilidad de acceder a contenidos a través de Internet. Habrá que ver si, cuando se defina esta tediosa batalla, queda realmente algo a ganar.

Horacio Moreno

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias