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15 de julio 2008 - 00:00

Occidente sigue de cerca boom chino en las artes

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Los típicos hombres sonrientes de Yue Minjun: llamado hoy el "Andy Warhol chino", sus obras costaban 5.000 dólares en 1994 y hoy alcanzan los siete millones de dólares.
Pekín (Reuters) - Cuando el artista chino Yue Minjun vendió su pintura «Gweong Gweong,» inspirada en la sangrienta represión de la plaza Tiananmen en 1989, recibió 5000 dólares. Eso fue en 1994. Catorce años más tarde, la pintura de hombres desnudos cayendo como misiles desde aviones de guerra sobre Tiananmen, alcanzó los 6,9 millones de dólares en una subasta el mes pasado.

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Las ofertas apasionadas en la venta de primavera de Christie's en Hong Kong no acabaron en los misiles humanos. Hubo vivos aplausos cuando la pintura de Zeng Fanzhi, de jóvenes vistiendo absurdas máscaras y bufandas de la Guardia Roja, se vendió por 9,7 millones de dólares, un nuevo récord de subasta para un artista asiático contemporáneo.

Los coleccionistas y críticos reaccionaron con asombro. Los precios del arte chino contemporáneo se han disparado en los últimos cinco años, haciendo ricos a los artistas y más ricos aún a los inversionistas. Pero el auge ahora está sembrando dudas en un país donde el mercado de valores, que hace tiempo pareció una fuente garantizada de dinero, ha perdido la mitad de su precio desde el tope del año pasado.

¿Podría acaso el mercado del arte chino estar cerca del borde de un precipicio por el estilo? «El mercado definitivamente se infla con ciertos artistas. Y tal crecimiento terminará», dijo Zhang Xiaoming, directora de arte contemporáneo chino de Sotheby's. «Pero no creo que el mercado baje sustancialmente. Sólo se está volviendo más inteligente», agregó. Ese criterio selectivo se verificó en dos pequeñas subastas de arte en Pekín a fines de mayo, donde las ofertas fueron bajas y los lotes no se vendieron. El entusiasmo podría haberse perdido por el terremoto del 12 de mayo en Sichuan, que dejó 90.000 personas muertas o desaparecidas. Pero la caída del 18 por ciento en lo recaudado en la subasta Poly International sonó como una advertencia. «El arte es muy parecido a cualquier otro activo. Sube y baja», dijo Michael Moses, cocreador de los índices Mei/Moses, que siguen la trayectoria de los precios del arte hasta 1875.

«El arte contemporáneo occidental ardió desde 1985 a 1990, aumentando a una tasa compuesta del 30 por ciento anual, antes de bajar 65 por ciento en los cinco años siguientes», señaló. Tomar la decisión adecuada en el arte chino se ha convertido en una preocupación para los inversores. Allí donde los mercados financieros permanecen nerviosos después de la crisis crediticia, los precios del arte han crecido ininterrumpidamente.

Los precios en subastas de los más solicitados artistas de China se multiplicaron 13 veces desde 2003 a 2007, según la consultora Artron. Pero Artron registró una caída de 4% en los precios en el primer semestre del año. Evitar que el arte chino experimente una caída tal que produzca un nudo en el estómago, podría depender del apetito de los compradores de Shangai y Pekín. «El único modo para que el mercado sea sustentable es que haya suficiente riqueza aquí y que China quiera comprar arte chino», dijo Moses. «Esto significa que no se puede tener una gran colección de arte contemporáneo sin tener un Yue Minjun. Si ese es el caso, entonces continuará», añadió.

Los característicos hombres sonriendo como locos de Yue se han convertido en una pieza central de las colecciones de arte contemporáneo chinas. Algunos encuentran sus pinturas repetitivas o simplistas, pero Moses observó que críticas similares no han afectado los precios de la obra de Andy Warhol. «Si este es el Warhol actual, si esta es la regla general, entonces esto es calidad», dijo. «No importa si lo encuentras aburrido».

Las historias de éxito de Yue, Zeng Fanzhi, Liu Xiaodong y otros han dejado a los jóvenes artistas con el signo dólar en sus ojos. Recién salidos de la universidad, piden precios muy altos por obras que no han sido expuestas, un indicador de dicha burbuja, dijo Zhang de Sotheby's.

  • Valuación

    «No tenemos validación de los curadores. La valuación es problemática», recalcó. Los inversores se enfrenta a una incertidumbre adicional, debido a la reputación de China por sus falsificaciones y malas autenticaciones. Los talleres cerca de Hong Kong, conocidos por sus reproducciones de arte occidental, han comenzado a darles el mismo tratamiento a sus artes locales. Las falsificaciones podrían estar metiéndose en el mercado. Los inversores chinos han sido objeto de acusaciones por poner dinero detrás de artistas jóvenes, para luego aumentar sus precios y quedarse con la ganancia.

    Las artes prósperas son todavía relativamente nuevas para la China moderna. Las ricas tradiciones en pintura y cerámica del país dieron lugar al realismo socialista, después de la revolución comunista de 1949. En la década de 1980, mientras el Gobierno se sumergía en las reformas económicas, se abrió el espacio para los artistas y ellos comenzaron a jugar con los límites.

    Su experimentación ha entregado abundantes dividendos y el mejor lugar donde se percibe esto es en «798» de Beijing, un laberinto de pujantes galerías, en un antiguo complejo industrial construido por Alemania Oriental. No obstante, hay quienes se lamentanporque los precios galopantes están distorsionando al sector. «En el pasado, había muchos coleccionistas puros», dijo Dong Guoqiang, presidente de Consejo Internacional de Subastas en Beijing, un trabajo algo extraño para un crítico de lo que él ve como la cultura del RLI, o reembolso de la inversión. «La práctica de coleccionar arte como arte ha desaparecido. La gente está concentrándose más en la inversión y en el RLI que en goce del arte», agregó.

    La aparentemente insaciable demanda de arte contemporáneo chino ha catapultado a Hong Kong al tercer lugar entre los centros de subastas del mundo, detrás de Nueva York y Londres. Jerome Sans, director del Centro Ullens de Arte Contemporáneo, un espacio sin fines de lucro en Beijing, piensa que es triste que los galopantes precios recojan tanta atención, reduciendo el verdadero contenido a poco más que una idea de último momento.

    Yue y sus contemporáneos ofrecen un punto de vista del vertiginoso desarrollo económico de China y la contaminación, corrupción y represión que se entrelazan con ello. «Son artistas chinos que están capturando este período de transición en un modo original y crítico. Su obra será muy interesante en un par de décadas», dijo Sans, un veterano de la industria del arte. «Una vez que los coleccionistas chinos empiecen a coleccionar intensamente, no terminará pronto», afirmó. «Aquí se está dando la explosión de una nueva era, de modo que lo que vemos, pienso yo, es sólo el pequeño comienzo», añadió.
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