En el
comienzo del
ciclo integral
de los
conciertos de
Beethoven,
Bruno Gelber
no sólo ratificó
su reconocido
dominio de
esas páginas,
sino que
inspiró a los
miembros de
la Filarmónica.
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dir.: Ligia Amadio. Solista: Bruno Gelber. Ciclo integral conciertos para piano y orquesta de Beethoven. (Teatro Colón. Repite: hoy.)
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" Las Tres B" designa al ciclo de Festivales Musicales para esta temporada. El quinto concierto estuvo dedicado a la segunda B en orden cronológico, es decir Ludwig van Beethoven, de quien el 31 de agosto se completará la integral de sus cinco conciertos para piano y orquesta. Como el que nos ocupa, dicho concierto también estará a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires dirigida por la maestra brasileña Ligia Amadio y con Bruno Gelber como solista de piano.
Momento de particular evolución formal le corresponde al Beethoven creador de estos conciertos para piano y orquesta. A través de ellos describe una amplia curva expresiva que va desde los primeros intentos con rasgos heredados de Haydn y Mozart hasta la consolidación de una relación piano-orquesta de verdadero sentido épico como ocurre en el Quinto Concierto («El emperador»).
• Tour de force
En un auténtico «tour de force», Bruno Gelber ejecutó los tres conciertos en esta sesión inaugural, en cuya primera parte se escucharon los números 1 y 2 (Op. 15 y 19, respectivamente), y en la segunda, el número 4, Op. 58. El pianista argentino, reconocido en todo el mundo como uno de los mayores artistas del teclado -que, por cierto, encuentra en Beethoven un vehículo ideal para su sensibilidad y expresividad-, volcó brío y pujanza en los movimientos extremos de las tres obras, que comienzan con un «Allegro» y concluyen con un rondó. El pianismo decantado de Gelber fue fundamental en la edición de las tres creaciones, pero si hubiera que elegir los mejores momentos de la noche, éstos serían los movimientos lentos centrales en los que un fraseo exquisito permitió una lectura de profundo lirismo, donde sonido y silencios entablaron un diálogo exacto con los demás instrumentos. La Orquesta Filarmónica tuvo una buena noche. Las distintas secciones lucieron brillo sobre todo las maderas y las cuerdas. Al frente de ella se encontraba una distinguida personalidad de la dirección latinoamericana, la brasileña Ligia Amadio. Conocida ampliamente por el público argentino a través de la dirección de conciertos sinfónicos y de ópera (trabajó con la Opera de cámara del Colón) se unió a la perfección del solista, redondeando versiones vigorosas y espirituales de las páginas beethovenianas. Formas clásicas y temperamento romántico se sucedieron en una progresión lógica en una velada inolvidable para el público del Colón que ovacionó repetidamente al gran pianista y la orquesta.
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