Bolivia se asoma peligrosamente al precipicio de la ruptura y el colapso institucional. De sus nueve departamentos o provincias, cuatro (Beni, Tarija, Santa Cruz y Pando) se negaron a firmar el lunes pasado la reforma constitucional promovida por el presidente Evo Morales y, en cambio, permitieron que asambleas populares promulgaran sus propios estatutos autónomos.
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En 90 días, Morales convocará un referendo para ratificar la nueva Constitución. Los cuatro disidentes, que también necesitan ratificar sus nuevos estatutos por ese mecanismo, lo harán en 45 días. Mientras tanto, como un volcán entrando en erupción, una desordenada Bolivia acelera hacia la caída libre, ¿ podrán las Fuerzas Armadas mantener la cohesión del país? Si Bolivia se fractura, ¿también ellas se dividirán en distintas facciones? «Se está haciendo un esfuerzo sobrehumano para que no haya represión: hasta Navidad estaremos en tensa tregua», dijo a Ambito Financiero una fuente uniformada de Bolivia.
Este sábado, en La Paz, frente a rumores de que los separatistas estarían golpeando las puertas de los cuarteles, Evo Morales manifestó estar «segurísimo de que ninguno de los militares se ha de prestar a dividir a nuestra patria». No es una apreciación errada para el general (r) Daniel Reimundes, experto argentino en temas regionales, para quien «las FF.AA. son hasta hoy las garantes de la unidad boliviana y hasta hoy están monolíticamente alineadas con Morales». Además, señala, la integran todos los grupos étnicos y sociales de Bolivia, incluidos los separatistas.
Importancia
El Ejército boliviano cuentacon 4.000 oficiales, 9.000 suboficiales y 15.000 conscriptos, en su mayoría campesinos. La complicada geografía de Bolivia hace que las tropas mejor armadas se encuentren en el departamento de La Paz, asiento de la 1ª División; en Cochabamba está la 7ª División Aerotransportada, en Santa Cruz de la Sierra, la Escuela de Aeronáutica. Es tan importante el papel que las FF.AA. tienen en Bolivia, que de las seis empresas energéticas privatizadas, cuatro de ellas tienen interventores militares, lo que muestra que hasta ahora no está en juego el control de las fuerzas ni de los recursos estratégicos del Estado, sobre todo cuando el presidente marca 61% de imagen positiva.
Ahora bien, si de acuerdo con los nuevos estatutos de los departamentos separatistas entraran al ruedo las Policías departamentales, marcando así la autonomía definitiva o el desprendimiento del poder unitario de La Paz, «sólo una pitonisa puede saber el futuro de Bolivia», dice un experto. Además, según informes de la ABIN (Agencia Brasileña de Inteligencia; el gobierno de Kirchner decidió levantar las representaciones de Inteligencia en Bolivia), desde principios de 2007 se vienen alistando milicias para apoyar las fuerzas de oposición a Evo. En Santa Cruz de la Sierra, hace ya unos meses que la juventud cruceña viene registrando personas con instrucción militar.
Asistencia
El general Marcelo Antezana, ex comandante del Ejército boliviano y diplomado en la Escuela de Guerra argentina, en carta abierta a Evo Morales previno que si envía a las FF.AA. para sofocar las Policías o milicias de las autonomías, «dividirá a la institución militar del país».
Se dice que la suerte de Bolivia es el test-match del centro nervioso de América del Sur, donde intervienen los intereses del venezolano Hugo Chávez y de su contrapeso, el brasileño Lula da Silva. Es conocida la asistencia civil y militar que están brindando 1.553 médicos y 647 paramédicos cubanos, de acuerdo con declaraciones de la embajada de ese país.
También que el presidente Morales confía su seguridad personal a una guardia pretoriana venezolana.
La presencia de efectivos venezolanos en territorio boliviano hasta ahora se ha podido comprobar poco, salvo en Trinidad (Beni), donde opera una compañía de ingenieros en tareas de defensa contra inundaciones.
Preocupación
Existen, de acuerdo con fuentes bien informadas, envíos de valijas con petrodólares -ya es casi una marca registrada caraqueña-, que llegan a manos de entorchados. También se ha visto a un puñado de uniformados venezolanos en los misteriosos vuelos de sendos Hércules C130 que aterrizaron en los departamentos de Beni y de Santa Cruz.
Preocupado Brasil por la frágil situación boliviana, en octubre de este año organizó la Operación Pantanal, un ejercicio práctico con 10.000 efectivos de las tres fuerzas para simular, ante la eventualidad de un conflicto interno, el rescate de los 40.000 «brasivianos» que viven en la zona de Puerto Suárez-Corumbá. Por allí pasa el ducto que lleva los 30 millones de m3 diarios de gas a la zona industrial de San Pablo. Asimismo, hace varios meses que en los puestos fronterizos con Bolivia, los controles brasileños son lentos y exhaustivos. Mucho más rápido fue Petrobras, quien ya cerró millonarios contratos para la explotación de nuevos yacimientos, asegurándose mayor suministro de gas y mayor presencia dentro del país.
Si, como se viene diciendo, la olla a presión que hoy es Bolivia puede mantenerse hasta pasada la Navidad, habrá tiempo para que medien la Iglesia Católica, los embajadores de la Unión Europea (la ONU fue rechazada pues su titular José Miguel Insulza es chileno), los presidentes de Chile y Brasil -hoy de visita en La Paz-y las mismas Fuerzas Armadas bolivianas. «Es la hora de empezar el diálogo», dijo ayer el presidente Morales. Habrá que esperar. Son los prefectos de los departamentos disidentes los que pueden destapar la olla si dejan actuar a sus milicias y Policías.
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